Saturday, April 05, 2014

En la tranquilidad del bosque, en una noche estival / Cuento de Antonio Goicochea Cruzado


En la tranquilidad del bosque, en una noche estival





 

      Cuento de Antonio Goicochea Cruzado
Dibujo de Johnny Becerra Becerra
Blog de Cuentos Asociación Educarte Perú

Plateado de luna, como el resto de los árboles del bosque; mecido a la suave brisa de la noche estival, contemplaba la planicie límite del bosque que, antes preñado de verdes y de flores, cantaba a la vida, y hoy de sienas y de abrojos parecía que en silencio decía sus lamentos.

Veía nuestro protagonista cómo había cambiado el paisaje.

-Así cambia el entorno, se decía.

Desde hacía no muchas lunas que observaba cómo los habitantes de los prados y bosques soportaban una sequía que les mezquinaba alimentos.

Sus cavilaciones fueron interrumpidas por unos alaridos que desde lejos empezaban a inundar prados y bosques y a medida que se acercaban cubrieron de pavor el ambiente. Tembló de hojas a raíces, de los pelos a los calcañares, dirían los hombres.

Pronto se dio cuenta del origen de tremendo barullo, una manada de lobos hambrientos perseguía a un cervatillo que por más que corría y saltaba como una gacela, en su intento vano de esquivar las fauces de sus perseguidores, cayó.

A dentelladas y jaloneos, presa de los hambrientos cánidos que soltaron riendas a sus hambres contenidas, quedó convertido en óseo despojo desperdigado en las hierbas secas, lo que como todo, también se bañaron de luna.

Otra vez el silencio y la brisa estival acariciaron los bosques. En sus cavilaciones de sempiterno observador, se dijo:

-Así es la vida pues.

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