Sunday, May 01, 2016

Promoción 1966 - Colegio Nacional Mixto “SAN MIGUEL” "ARQUITECTO FERNANDO BELAUNDE TERRY" BODAS DE ORO 1966 - 2016



Promoción 1966 - Colegio Nacional Mixto “SAN MIGUEL”
"ARQUITECTO FERNANDO BELAUNDE TERRY"
BODAS DE ORO
1966 - 2016
 



Nº     APELLIDOS Y NOMBRES

01      ALAYO QUISPE, Antenógenes.
02      BARDALES HUANGAL, Gregorio.
03      BURGOS MONCADA, Cesar Alejandro.
04      COTRINA CELIS, Luis Alberto.
05      GOICOCHEA CRUZADO, Álvaro Roger.
06      HERNANDEZ HERNANDEZ, Onofré.
07      LARA CONTRERAS, Juan de Dios.
08      LINARES PEREZ, Tirso.
09      PRADO CABANILLAS, Corcino Milciades.
10      QUIROZ GAMARRA, Luis Alberto.
11      QUIROZ GARCIA, José Hugo.
12      RAMIREZ SORIANO, Ober Hildebrando.
13      RODAS CUBAS, Máximo Salomón.
14      ROJAS ESQUERRA, Delfín Segundo.
15      ROJAS GUEVARA, Tomás Fermín.
16      ROMERO ACUÑA, Juan de Dios.
17      ROMERO DIAZ, Demetrio.
18      RUIZ CUBAS, Luis Benjamín.
19      TERRONES HERNANDEZ, Julio Nolasco.
20      TERRONES PADILLA, Áureo Hipólito.
21      VILLOSLADA SUAREZ, Enrique.
22      YECKLE SERRANO, Vitalicio. 

MUJERES
 
23      ALCANTARA MENDOZA, María Consuelo.
24      BURGA CUEVA, Aurora María Socorro.
25      GALVEZ QUIROZ, Elida Dolores.
26      GIL HERNANDEZ, María Concepción
27      HERNANDEZ SERRANO, María Teresa.
28      QUIROZ GOICOCHEA, Nila Consuelo.
29      SERRANO BARRANTES, Iris Esperanza D.

Dra. ADA VILLANUEVA NOVOA / Descanse en Paz



Dra. ADA VILLANUEVA NOVOA /
Descanse en Paz


Hermanos Villanueva Novoa hijos de Hermilio Villanueva Farro.
Tomada alrededor del año 75 (voy a precisar la fecha cuando este en Lima).
De pie: Benjamín, Carlos, Juan y Rafael. Sentadas: Marina, Margarita y Ada.  
Cortesía: Federico Sarmiento Marchese


CLUB PROVINCIAL SAN MIGUEL

El Consejo Directivo del Club Provincial San Miguel de Pallaques, manifiesta públicamente  su Dolor y Pesar  por el fallecimiento de una gran Sanmiguelina, una gran profesional  y Amiga la Dra. ADITA VILLANUEVA NOVOA y nuestras más sentidas condolencias a su hermano  Ing. RAFAEL VILLANUEVA NOVOA y demás familiares.

Profundo sentimiento de dolor ante la pérdida  de una gran profesional y socia de nuestra Institución, su sentimiento, cariño y apego por el club era y deberá ser un orgullo y ejemplo para todos los Sanmiguelinos y los socios.

Sus restos se encuentran en el velatorio del Hospital Militar, donde están siendo velados, el sepelio es el día de hoy (28 de abril) en el Cementerio Santa Rosa de Chorrillos.

El Consejo Directivo, el Comité de Damas y los Socios , trasmitimos nuestras más sentidas condolencias a la Familia Villanueva Novoa  por tan doloroso suceso. Nos unimos en estos momentos difíciles  a su pesar y dolor con el deseo que DESCANSE EN PAZ  LA DOCTORA ADITA VILLANUEVA NOVOA.

Fraternalmente

Antonio Correa Malca

Vicepresidente del CPSM.

CERVANTES FURTIVO / Antonio Muñoz Molina



CERVANTES FURTIVO

En 'Don Quijote' Cervantes siempre está apareciendo y desapareciendo. Nos mira de frente, como Velázquez en 'Las meninas'.


Babelia- El País, 15 ABRIL 2016


Primera imagen conocida de Don Quijote, Sancho Panza y otros personajes de la novela, de Andreas Bretschneider.

En Don Quijote Cervantes siempre está apareciendo y desapareciendo. Se nos presenta en el prólogo de la primera parte mirándonos de frente, como Velázquez en Las meninas, aunque también sin vernos del todo, por encontrarse absorto en una contemplación interior. Velázquez tiene en las manos los instrumentos de su oficio, la paleta, el pincel, y se encuentra en lo que parece un espacioso taller. Cervantes se retrata con los signos del suyo: la pluma, la mesa donde escribe. El uno y el otro muestran una actitud de suspenso, la pausa reflexiva en la que todavía no se ha revelado el siguiente paso. Velázquez parece estar viendo de antemano en la imaginación el cuadro que será Las meninas. Cervantes no escribe: “… estando en suspenso, con el papel delante, la pluma en la oreja, el codo en el bufete, y la mano en la mejilla, pensando lo que diría”.

Al copiar la cita me doy cuenta de la inexactitud de mi recuerdo: Cervantes no tiene la pluma en la mano, como Velázquez el pincel, sino en la oreja. Después de tantas lecturas, es la primera vez que me detengo en ese detalle clave, que desbarata toda la formalidad del retrato falso que ya no sabemos quitarnos de la cabeza, incapaces de aceptar un espacio en blanco irremediable: no sabemos cómo era Cervantes. Tenemos que esforzarnos en borrar los bustos de piedra o de bronce y el cuadro de Juan de Jáuregui. El escritor no posa para la posteridad: está solo, cansado de escribir, con la pluma en la oreja, como los carpinteros antiguos se ponían el lápiz. Y entonces queremos saber también qué hay detrás de esa figura en el autorretrato, cómo es la habitación, la casa en la que está, si tiene muebles, si hay una ventana que da a la calle y desde la que se oye un barullo urbano de 1604, si está ordenada o no, si hay polvo, papeles por el suelo, cosas colgadas en las paredes. Pero más allá de esa figura sentada y de esos pormenores visuales —la pluma, el codo en el bufete, la mano en la mejilla—, solo hay oscuridad, o esa penumbra abstracta, esa sugestión de espacio hondo y vacío que es el fondo de los retratos de Velázquez o Rembrandt.

Otras apariciones son más fugaces, más indirectas. El autor es un pasajero furtivo o un polizón en su propia obra. Surge y se pierde como una sombra por detrás de los personajes inventados. En la biblioteca de don Quijote hay un libro suyo, el primero que publicó, el único antes de Don Quijote, La Galatea, que para entonces, cuando Cervantes escribía ese capítulo, llevaría muchos años olvidado. Del motivo por el que Alonso Quijano lo compró o qué opinión tenía de él no sabemos nada. Pero el cura, que es un lector ávido y competente, resulta que conoció al autor, y hasta asegura que es amigo suyo: “Muchos años ha que es grande amigo mío ese Cervantes, y sé que es más versado en desdichas que en versos”.

Pero el escrutinio de los libros continúa. Cervantes es ese nombre que surge al azar en una conversación y de inmediato desaparece de ella, como su libro primero y único olvidado al poco tiempo de su publicación, extraviado entre muchos otros libros, en la sobreabundancia desatada por la imprenta —una de esas obras primeras que no pasaron de tentativas y que desparecen sin que se cumpla la promesa que quizás contenían, libros sin dueño en un cajón de saldos—. En la voz del cura Cervantes juzga con afecto y distancia el único testimonio impreso de su tardía juventud: “Tiene algo de buena invención, propone algo y no cumple nada; es menester esperar a la segunda parte que promete; quizás con la enmienda alcanzará del todo la misericordia que ahora se le niega…”.

Hay un grado más de presencia insinuada y desaparición. En la maleta con libros y papeles donde estaba la novela El curioso impertinente, el cura, siempre muy alerta a todo lo que tenga que ver con la palabra escrita, encuentra lo que parece ser otra historia, pero solo se fija en el título. Es Rinconete y Cortadillo. El que la copiara a mano no se molestó en anotar también el nombre del autor. La novela se ha difundido manuscrita y anónimamente. El ventero dice que un viajero del que no parece recordar nada olvidó la maleta al marcharse. Es de nuevo una sombra, Cervantes, el recaudador que anda por las ventas y los caminos, el que aprovecha tiempos de ocio o de espera para inventar, para escribir historias que quizás no lleguen a imprimirse, pero que alguien copiará y alguien leerá en voz alta para el recreo de un auditorio de analfabetos.

La próxima vez que aparece Cervantes es en primera persona, y ahora calla su nombre: es él mismo, que se encuentra en la alcaná de Toledo, entre un barullo que imaginamos como de zoco musulmán, aunque no explica qué hace allí. Ha leído el manuscrito de las primeras aventuras de don Quijote y se siente frustrado porque la historia terminaba con brusquedad en un punto álgido. En una tienda de la alcaná descubre los cartapacios en árabe que contienen el manuscrito de Cide Hamete Benengeli y contrata a un morisco para que se los traduzca, y hasta lo aloja en su casa, por pura impaciencia de seguir leyendo, este narrador sin nombre ni oficio conocido del que solo conocemos su amor fanático por la lectura, porque le gusta leer hasta “los papeles rotos de las calles”.

La aparición más elocuente es la más sigilosa, una impostura más en esta novela de gente disfrazada que finge ser lo que no es. Cervantes es el canónigo de Toledo que alcanza a los viajeros hacia el final de la primera parte con su cabalgadura más rápida, el que dialoga tan extensamente y con tanta claridad con el cura y expresa sin ningún disimulo sus preferencias y sus fobias literarias: Cervantes es el novelista y es el teórico de la literatura, y al mezclarse con sus personajes inventados se contamina de su hermosa ficción y les transmite a ellos a cambio su propia humanidad cordial, castigada, furtiva.

Tuesday, April 26, 2016

SOBRE FAMOSO PUENTE DE CALICANTO DE SAN MIGUEL Y NECESIDAD DE SU SU DECLARATORIA COMO “MONUMENTO HISTÓRICO” / Julio César Barrantes Cubas.



SOBRE FAMOSO PUENTE DE CALICANTO DE SAN MIGUEL Y NECESIDAD DE SU SU DECLARATORIA COMO “MONUMENTO HISTÓRICO”
Mi querido amigo Víctor Hugo, ante todo felicito su gestión y reciba mis cordiales saludos de quien también se siente como un Sanmiguelino, puesto que mis inolvidables Padres Don Juan Nelson Barrantes y Doña y Señora María Cubas Barrantes nacieron en esa hermosa ciudad.

Por tanto me da todo el derecho de dar primeramente un profundo agradecimiento a todos los Sanmiguelinos en general por ese reconocimiento a quién fuera autor en su gestión, como Alcalde de una gran obra como es sin lugar a dudas el FAMOSO PUENTE DE CALICANTO. Me refiero a mi bisabuelo Don JACINTO BARRANTES que sin lugar a dudas logró que se haga este puente, no habiendo en la época ni materiales ni maquinarias sofisticadas como hay ahora.

Sin embargo se hizo lo que se podría decir para SAN MIGUEL un gran MONUMENTO.

Es por  eso que le pido a Ud. Víctor Hugo trate de no opacar esta gran obra, que a pesar de la inclemencia del tiempo ahí lo tenemos para no olvidarlo nunca y que tramita su reconocimiento para que se declare monumento histórico que se recordará y se admirará por siempre.

Agradeciendo su atención.

Atentamente.

Julio César Barrantes Cubas.


Cultural Pis@diablo.- Distinguido señor Julio César Barrantes, un honor saludarle y dar respuesta a su valiosa inquietud.
Precisamente luego de conocer la instalación de un puente de metal al lado de nuestro Puente Calicanto, sin duda alguna mandado construir por don JACINTO BARRANTES (con mayúsculas) fui el primero en lanzar mi voz de aclamación porque el PUENTE CALICANTO se convierta en MONUMENTO HISTÓRICO DE SAN MIGUEL, petición abierta a autoridades de nuestra provincia y región Cajamarca.
Radico en Chimbote, sé que la municipalidad de San Miguel ha tomado cartas en el asunto y ojalá pronto tengamos noticias favorables al respecto.
Invoco a Ud. pueda seguir ilustrándonos con la vida y obra de tan distinguidos ancestros sanmiguelinos. Esta página es una de las pocas existentes y tal vez pueda que sea la más importante de esta provincia por nuestra preocupación a rescatar su historia, tradición, arte, personajes, etc. documentos y materiales que servirán para nuevas investigaciones e indagaciones sobre nuestro pasado a favor de las nuevas generaciones.
Publicaré vuestra preocupación en nuestra página.
Muchas gracias y a sus enteras órdenes.
Víctor Hugo Alvítez / "Pisadiablo".