Friday, January 01, 2016

REMEMBRANZAS DE UN AMIGO: LUCHITO MALCA / César Vásquez Barrantes



REMEMBRANZAS DE UN AMIGO:
LUCHITO MALCA

Dr. Luis Maximiliano Malca Cubas

Era enero de 1970 y paseábamos por las calles de San Miguel disfrutando de nuestras vacaciones escolares, con mi compañero de aula Carlos Malca Cubas “Cali”, cierto día  hablamos de nuestras proyecciones a futuro, considerando que en Diciembre ya habríamos terminado la secundaria, Cali tenia las cosas muy claras, Él dijo yo estudiaré Arquitectura en una Universidad de Lima (y así fue) y luego me preguntó ¿por qué no vamos a estudiar a Lima?, le contesté que me parecía bien pero que no tenía a dónde llegar a lo que me dijo Cali voy a hablar con mi tío y si acepta, asunto resuelto. Pasamos a otro tema de conversación, terminaron las vacaciones retornamos a nuestros centros de estudio para luego encontrarnos en las vacaciones de agosto, lo primero que me dijo Cali es que su tío había aceptado y así fue que en enero de 1971 partí acompañado de mi padre rumbo a Lima para encontrarnos con Cali en casa de su tío Maximiliano.

La recepción fue muy grata, conocimos a los tíos de Carlitos y en mi caso me reencontré con Luchito Malca que ya cursaba el segundo año de Medicina en la Universidad Federico Villarreal, Él fue muy receptivo y colaborador conmigo, cuando uno llega a una ciudad como Lima siempre se necesita de alguien que lo oriente y en este caso era Luchito que nos guiaba a Cali y a mí.

Rápidamente pude apreciar que Luchito era un estudiante aplicado muy centrado es sus quehaceres y siempre dispuesto a ayudar, a pesar de sus recargadas tareas como estudiante de medicina siempre tenía tiempo para todo, con Luchito íbamos a jugar fulbito los domingos invitados generosamente por Héctor Malca Lingán, quien era  ejecutivo de Indu Peru y jugábamos en el centro de esparcimiento de esta institución, allí alternábamos con Carlos Malca “Perol”, con “Tato” Malca, “Cojo” Flavio, Cali, Tito Malca, Luchito siempre sorprendía con sus goles de cabeza. Luchito jugaba ajedrez y bien, eran memorables los juegos con don Richard, familiar de su tío Max, si se trataba de llenar los crucigramas, Luchito era especialista en los crucigramas con alto grado de dificultad que editaba el diario El Comercio; con Luchito asistíamos a misa los domingos a la Iglesia de Magdalena; a comer u ceviche en el mercado de Magdalena; íbamos al fútbol al estadio, claro éramos de la “U”.  Recuerdo que hacíamos nuestros ahorros y para un cumpleaños de cualquiera del grupo íbamos  a festejar al Restaurant Cora Cora  o a la Querencia en Magdalena.

Las noches de verano dábamos un paseo por la Av. Brasil y después a estudiar, y siempre observaba en Luchito como un guía, él siempre era moderado, él departía de todo tipo de actividades pero tenía el tacto de decir bueno nos vamos, si era una fiesta, si estábamos en el billar o si estábamos en el Club San Miguel departiendo con los paisanos. Así fueron pasando los años, cada uno avanzábamos a nuestro ritmo hasta que llegó el día en que Luhito culminó sus estudios y le tocó hacer su servicio de graduando en Paita, a donde fue con mucho entusiasmo y donde estuvo muy contento, allí conoció a Leslie Alcántara con quien contrajo matrimonio posteriormente.

Como padre, Luchito era muy dedicado a su familia, como médico era muy servicial con la gente que requería de sus servicios. Luchito también tenía su chispa, un día yo me sentía afiebrado y con malestar en la garganta, así que esperaba en la casa a que llegara Luchito, cuando llegó le comenté que me sentía afiebrado, Luchito me hizo sentar en una silla trajo su linterna y un dispositivo para mantener la lengua bajo control así que me dijo haber gordito abre la boca, repite: ¡Aaaaaa!, yo repetía ¡Aaaaaa!; me volvió a decir repite: ¡Praaaa!, yo repetí, a lo que me dice Luchito, ¡aprista había sido este gordito! Bueno después de la broma me dio una prescripción y rápidamente estuve recuperado.

En agosto del 2003, llamé a Luchito para despedirme, por razones familiares había decidido migrar a Miami y fue así que nos despedimos por teléfono.

Repentinamente, recibí un mensaje de Manuel Jesús Linares y otro de mi prima Ana María Alvitez quienes me hicieron saber que Luchito estaba delicado de salud, llamé a Leslie, hable con ella y me confirmó que el estado de Luchito era de gravedad. Así, el dos de diciembre último nos dejó Luchito, pero dejó un legado de persona íntegra, a través de su familia, amigos, pacientes que tuvimos la oportunidad de alternar con él; fue un sanmiguelino ejemplar que desde el más allá seguirá guiando los pasos de su familia.

César Vásquez Barrantes
Austin, Texas  Jan. 2016.

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