II Parte
Luego
el socio del Club Unión Fraternal señor Vicente
Hernández dio lectura al siguiente discurso:
Señores:
Asistimos
con singular regocijo y llenos de fervorosa unción cívica, a la solemne
ceremonia de la celebración del Quincuagésimo aniversario del Club “Unión
Fraternal” 24 de noviembre de 1892, solemne fecha que simboliza el principio de
un pasado lleno de glorias espirituales, de las virtudes ciudadanas de los ejemplares
hijos de este pueblo, que al conjuro de sus nobles ideas forjaron esta
Institución para que fuera con el devenir del tiempo el espejo augusto en que
se mirasen las generaciones futuras, y consecuentes de los apostolados, que
ellos persiguieron continuasen laborando para cimentar las bases tutelares del
bien de San Miguel, deparándole progreso hasta alcanzar el sitial que bien
merece en el concierto de los pueblos de la República.
Me
va ha ser permitido, sin tener quizá el menor derecho para ello, leer aquí ante
vosotros dignos señores y y queridos consocios, ciertos apuntes que hace fecha
cogí, con el sano fin de escribir alguna vez, una breve semblanza sobre los
primeros años de la vida del Club Unión Fraternal al que por dicha para mí,
pertenezco por ser socio fundador del Club Cultural Deportivo fusionado en
hecha histórica con dicha Institución. Ya el señor Presidente, en emocionadas
frases, nos ha referido el historial magnifico y respetable de nuestro, Club y
sólo resta en estos solemnes momentos, prestar atención a las bien meditaciones
frases sobre las que descansó su fundación. Bases que hablan muy alto de
quienes sintiendo en sí la tendencia sicológica de la asociación, la generación
bajo la palabra de honor de hombre, y el caballero sin tacha. Vais a escuchar
pues, el Acta de fundación de nuestro quincuagenario club.
“En
la ciudad de San Miguel, a los doce días del mes de Noviembre del año de mil
ochocientos noventidos, reunidos los que
suscriben bajo la presidencia del señor Victoriano Sarabia y sirviendo como
secretario don Feliciano Ríos, acordaron:
1°
Fundar de su libre y espontánea voluntad, un Club basado en los principios del
honor, respeto a la Sociedad y acatamiento a las leyes patrias, sea un centro
de cultura, recreo y seguridad locales.
2°
Nombra una Junta Directiva que presidiendo los actos del Club, facilite sus
labores en pro de la misión que se impone.
3°
Sujetarse en todas las partes a las prescripciones de su Reglamento después de
aprobado éste en Junta Directiva.
4°
Trabajar tanto particular como colectivamente por el engrandecimiento, unión y
progreso de esta corporación.
Los
fundadores del Club acordes en tosas sus partes con el tenor de la presente
acta la firmaron: Victoriano Sarabia, Ismael Amézaga, Gerardo Castañeda,
Antonio Malca, Isaac Quiroz, Eliseo Malca Solís, Manuel Quirós y Caballero,
José Gálvez, Manuel Sánchez Díaz, Abelardo Cruzado, Exequiel Castañeda,
Feliciano Ríos”.
Así mismo voy a leer
el acta en la que se da el nombre:
“Sesión
preparatoria de Junta General, San Miguel, Noviembre 12 de 1892, abierta la
sesión a las 8 p.m. bajo la presidencia del señor Victoriano Sarabia, sirviendo
como secretario don Feliciano Ríos, y con asistencia de los señores: Ismael
Amézaga, Manuel Quirós y Caballero, José Gálvez, Isaac Quiroz, Antonio Malca,
Abelardo Cruzado, Gerardo Castañeda, Eliseo Malca Solís, Manuel Sánchez Díaz y
Exequiel Castañeda, se procedió a dar nombre a la nueva asociación, siendo
aceptada la denominación de CLUB “UNIÓN FRATERNAL”, propuesta por los señores
Manuel Quirós y Caballero e Isaac Quiroz, quedando aprobado por mayoría de
votos. Se procedió en seguida a la elección de la Junta Directiva para el
primer año de labores del Club, resultando de la votación de dichos cargos el
resultado siguiente: Presidente, señor Ismael Amézaga; Vice – Presidente, señor
Victoriano Sarabia; Secretario, señor José Gálvez; Sub – Secretario, señor
Manuel Sánchez Díaz y Tesorero, señor Isaac Quiroz. Manifestado por el señor
Presidente el resultado de las elecciones, la Junta Directiva después de
prestar el juramento de Ley, pasó a tomar posesión de su puesto en la mesa de
sesiones, continuando las labores del Club bajo su dirección”. (Firmas de los
doce fundadores).
Finalmente
el acta de la solmene Instalación de la primera sesión del Club:
“Sesión Pública de
las Instalación del 24 de Noviembre de 1892.
Abierta
la sesión a las 7 p.m. en el local de la Escuela Municipal, bajo la presidencia
del señor Ismael Amézaga y con asistencia de los señores Vice – Presidente,
Victoriano Sarabia, Tesorero Isaac Quiroz, Manuel Quirós Caballero, Abelardo
Cruzado, Feliciano Ríos, Antonio Malca, Exequiel Castañeda, Eliseo Malca Solís
y Sub – Secretario, Manuel Sánchez Díaz; con una concurrencia de más de cincuenta
vecinos de lo más selecto de la localidad; procedió el señor Presidente a la
Instalación del Club, bajo el nombre de “UNIÓN FRATERNAL”, haciendo dar lectura
al Reglamento, después de lo cual pronunció un interesante discurso, al que le
siguieron en el uso de la palabra los señores Victoriano Sarabia y Manuel
Quirós Caballero, los que fueron contestados en términos muy satisfactorios,
haciendo votos por el buen éxito de la naciente corporación por los señores
doctor D. Juan de M. Cruzado y el señor Baltazar Sarabia. Con lo que se terminó
acto. Amézaga, Victoriano Sarabia, Isaac Quiros, M. Quiros y Caballero, A.
Cruzado, F. Ríos, Antonio Malca, Exequiel Castañeda, Eliseo Malca Solís, Manuel
Sánchez Díaz”.
Es
menester recordar que la fundación se llevó a cabo, siendo Alcalde del distrito
el eminente ciudadano sanmiguelino señor D. Jacinto Barrantes y Gobernador el
señor Juan Bautista Ríos y Subprefecto de la provincia el señor Mateo Muñoz.
Como
habéis oído los doce socios fundadores, son los gestores de la asociación, pero
sin restar méritos a los demás, debemos rememorar la inmaculada figura de su
iniciador señor Ismael Amézaga. Como en todos los tiempos, San Miguel, pueblo
acogedor y hospitalario por excelencia, fue visitado por razones de familia, por
este digno caballero limeño, y fue precisamente él, quien en vista de la crisis
que por entonces atravesaban los pueblos del Perú, como corolario de la
infausta Guerra con Chile, que propendió a la instalación del Club. Para ello
contó desde los primeros instantes de su iniciativa, con la franca acogida del
caballero e ilustre hijo de San Miguel, señor Victoriano Sarabia. Ambos hombres
ilustres y cultos cimentaron los ideales que servían para fundar la sociedad.
Reconozcamos el uno como idealista y al otro como hombre de acción y de hechos.
Veamos la historia del Club.
Con
ocasión de celebrarse el segundo aniversario de la fundación del Club, año 94,
por iniciativa del señor Sarabia se acuerda obsequiar al socio iniciador señor
Amézaga, una tarjeta de plata. Se mandó confeccionar en Cajamarca y se la envía
a Lima con el oficio de atención. El obsequiado señor Amézaga, agradeciendo el
recuerdo del Club, haciendo gala del alto espíritu caballeresco, parangonando
con los manes de nuestra Independencia, en un gesto de mucho simbolismo, dice
en una de sus cartas:
La
idea de la formación del Club en género y tendencia del Unión Fraternal de San
Miguel, no es propiedad mía, es una simple imitación de los que han organizado
otros en la República, y los trabajos emprendidos para afianzar su estabilidad
y progreso no han pasado de cooperaciones secundarias, a las desarrolladas por
mis amigos y consocios. Nada pues hallo de sobresaliente para ser distinguido
excepcionalmente como se ha hecho, pero toda vez que el Club, me ha acordado
tal distinción, la acepto orgulloso, no por lo que es en sí, ni pretensión
ajena a mi carácter, sino por la significación que tiene y tendrá para la
juventud aspirante y sobre todo para los míos que verán en ese recuerdo una
lección moral que obra sus ambiciones a merecer por lo menos el reconocimiento
del ideal y desinteresado buen proceder.
Amézaga,
literato de fuste, escritor como su señor hermano el poeta don Carlos G.
Amézaga, también nuestro consocio, retrata su ponderado desinterés y el culto
sincero a sus nobles ideales.
La
labor del Unión Fraternal en sus primeros años sigue sus bien delineados rumbos
mediante la inteligente gestión de su Presidente el señor Sarabia, y aunque
chocando con las dificultades económicas, emprende una labor merecedora de los
más satisfactorios y encomiables elogios. Entre otras cosas dando fundado
crédito a la proverbial gentileza de sus componentes se asiste a todas las
ceremonias y fiestas de relieve a la población, a los actos fúnebres, entre los
que se registra el sepelio a los socios señores Manuel y Salomón Quirós y
Caballero, a misas de honras en sufragio de dichos socios, a una misa celebrada
por las autoridades como póstumos homenaje al que fue Presidente de la
República, señor Remigio Morales Bermúdez, así como también al sepelio de un
familiar del señor Amézaga. Todos estos actos, encantan y satisfacen al socio
iniciador, particularmente al relacionado con los funerales de su familiar, por
eso como agradecimiento entre otras cosas dice textualmente en una de sus
cartas dirigidas de Lima:
Este
sólo hecho, señor Presidente, me reconcilia con la humanidad y convencido me
deja de que no he sembrado en terreno estéril, por eso al ver fructífera la
pobre semilla de mi amor a San Miguel, al ver ya casi sazonado, fruto de mis
pequeños esfuerzos, al ver a mi predilecto hijo el Unión Fraternal, en viaje de
mejor engrandecimiento y secundado con noble ahinco mi humilde iniciativa, no
puedo menos de sentirme orgulloso de mi obra cuya primera piedra fue la unificación
y progreso de mi adoptivo suelo”.
Después
en prosa por demás elegante y dando eco a sus ansias de unión y grandeza de San
Miguel a quien se ve quizá tanto, se despide así:
“Quiera
Dios de las Misericordias escuchar mil votos, por la felicidad de ese nido de
ventura y paz del que despiadado y cruel, me tiene separado la fuerza del
Destino”.
La
labor, pues, el socio iniciador señor Amézaga, no se concreta únicamente a la
formación de la sociedad, sino a su estructuración moral. Desea con todo
interés la unión de los hijos de este pueblo, pero no esa unión nominal y
formalista, sino aquella que teniendo como base los puros y nobles afectos de
la fraternidad de la hermandad como hijos de una misma madre, de una sola
sangre, sea la cabal acepción del vocablo; la asociación de los ideales y de
las aspiraciones de los san miguelino en uno sólo. Por eso también en otra de
sus comunicaciones que he tenido la suerte de leer, recalca que el emblema del
Club debe ser el caduceo: Una Varilla con dos alas en la punta y rodeada de dos
culebras, insignia de Mercurio, -el dios del Comercio-, separa un día con su
vara dos culebras que peleaban. Desde entonces se considera el caduceo como
emblema de la concordia y del comercio. A este emblema el señor Amézaga, hace
agregar las dos manos como simbolismo de la unión.
Ahora
bien, el Club Unión Fraternal, dentro de la labor que despliega, sobre los
importantes postulados de adquirir una imprenta, de instalar una Escuela
Nocturna, de fomentar la instalación de una academia de baile, y otra de
contabilidad, de adquirir una mesa de billar, para lo cual uno de sus
asociados, el señor José Manuel Huerta, obsequia la acción que le corresponde
en el billar que tuvo doña Dionisia Malca. Se ofrecieron los servicios de los
socios pata la formación de la Guardia Urbana que debía construirse para
vigilar los desmanes de las revoluciones políticas que frecuentemente se
presentaban. Una de ellas las montoneras de Seminario, se apropió de parte de
los enseres del Club, para la construcción de la Iglesia, nueva, obra empezaba
como ha dicho nuestro Presidente señor Farro, gracias a la iniciativa y tesón
del eminente ciudadano Jacinto Barrantes. Para financiar sus iniciativas, el
Club ofreció varias representaciones teatrales, llevándose a escenas de
comedia: “Pablo a la familia del Mendigo”, “El Poeta y la Coqueta”, “Una mucha
día a día”, “Dos o uno”, etc., todas ellas dirigidas por el Director de
escenas, el asociado señor Feliciano Ríos. En estas comedias tomaron parte las
señoritas: Elvira Quiroz, María Rodríguez y hermanas y Eudosia Gálvez. Las
decoraciones eran confeccionadas por los señores Victoriano y Cástulo Sarabia. Con
las entradas de representaciones se llegó a colectar una suma de dinero que por
no haber alcanzado para la compra de la imprenta, y en vista de la necesidad
del local, se pensó en comprar la casa de propiedad del consocio señor Manuel
T. Ramírez. Para cubrir un importe se tuvo que suscribir un empréstito entre
los socios. El primer Estandarte del Club fue un obsequio de la distinguida
señorita de esa época doña María C, Sarabia. La placa que ostenta el Club fue
obsequio del distinguido caballero chepenano señor Jorge Sardi. Igualmente un
timbre de nácar con espejo, fue obsequio de la señorita Beatriz Castañeda y el
reloj de pared, del señor Mariano Ascárate. El local fue adquirido pro la suma
de S/. 300.00, no contando nada la escritura. Dirigió los trabajos de arreglo del local el señor Baltazar
Sarabia.
Estos
son señores las ligeras anotaciones que he conservado y que por encontrarlas
oportunas las ofrezco como homenaje a los socios fundadores de esta
institución, de este club, que como dice nuestro inteligente consocio Sr. Víctor
M. Vera, está formado por una juventud que tiene sobre sí la responsabilidad
que incumbe a cada generación dentro de su época.
Para
terminar señores, solo me resta hacer especial mención de uno de nuestros
socios de la primera época; es el señor Braulio Larrea, también como el señor
Amézaga limeño de nacimiento, pero en su afán de trabajan por San Miguel,
ingresa al Unión Fraternal y en él desempeña el papel de técnico organizador de
su biblioteca y de su archivo. Hombre entendido, es uno de los mejores, sino el
mejor de los secretarios que ha tenido, la corporación Municipal del Distrito.
Es debido a su esfuerzo que la biblioteca del Club, llega a contarse entre una
de las mejores del Departamento. Por eso para hacer justicia, algún día debemos
instalar una biblioteca popular, sostenida por el Club que debe llevar su
nombre.
En
estos solemnes momentos, en que rendimos homenaje a los fundadores del Club,
hagamos las protestas más sinceras de continuar laborando por la cristalización
de sus bellos ideales únicamente en pro del engrandecimiento de San Miguel,
puesta nuestra indeclinable fe en su mejor porvenir.
En
seguida se juramentó la Junta Directiva que debía regir los destinos del Club
en el año social 1942 – 1943; con el siguiente personal:
Presidente,
Sr. Carlos P. Farro, reelecto; Fiscal, señor Carlos Villanueva Novoa; Vocales
señores Rafael Quirós Caballero y Gerardo Castañeda Terrones; Tesorero, señor
Carlos Reyes Illescaz; Bibliotecario, señor Luis Malca Rodas y Secretario,
señor Bartolomé Vera Cubas. Felicitaciones y aplausos cerraron la actuación,
siendo atendidos todos los concurrentes en los Salones del Club, con un bien
servido cocktail.
---
(*)
En: Cincuentenario del CLUB SOCIAL “UNIÓN FRATERNAL” de San Miguel de
Cajamarca.1892 – 24 de Noviembre 1942. Págs. 13 a 22. Lima, Empresa
periodística S.A. 1944.
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