Thursday, December 13, 2012

Biografía de Alfonso Barrantes Lingán / Carlos Reyes Álvarez



Biografía de Alfonso Barrantes Lingán

Por: Carlos Reyes Álvarez

Alfonso Augusto Barrantes Lingán nace el 30 de noviembre de 1927 en la ciudad de San Miguel de Pallaques, Cajamarca, a las faldas del cerro Nahuilán a más de 2665 metros sobre el nivel del mar. Pueblo de un cielo azul prístino, de antiguos eucaliptos, con plantaciones de maíz, cebada, trigo; además que, guarda en sus entrañas, al puente Calicanto y a la ubérrima catarata del Cóndac y goza, de una inexpresable fragancia. Lluviosa en verano y templada-fría en invierno, San Miguel se crea como provincia en 1964. Está a tan sólo 116 kilómetros de la capital, Cajamarca.

1.     Entre el colegio, el fútbol y los arejoles.

Nació en los brazos de la única partera del pueblo, doña Úrsula Rojas Becerra, un 30 de noviembre. Creció en su pueblo, bajo los nobles principios de la religión católica. Las señoras, todas, acudían fervorosamente a misa, sin falta. Las casas del pueblo tenían un espacio para el adoratorio. Él fue criado por su tía Susana Lingán Celis (a la muerte de su madre Peregrina Lingán Celis) cuando apenas cursaba la primaria. Respecto a la tía dice Alfonso, “mi segunda madre. Yo tengo el privilegio de tener dos madres…”, “con ella aprendí a leer y a escribir”.

Estudió en el Centro Escolar N° 73[1] (denominada hoy Institución Educativa 82736 “Manuel Sánchez Díaz”). Su curso favorito era “matemáticas”, materia que aprendió porque le gustaba y también “por miedo a la palmeta”. Allí tuvo como profesor a don Raymundo Mondoñedo, de quien guardaba “un recuerdo muy profundo” porque “afinó esa enseñanza y dio causa a esta inquietud por el aprendizaje y el estudio”[2].

En su natal pueblo no había enseñanza secundaria[3], pues San Miguel era, todavía, un distrito de la provincia de Hualgayoc (hasta 1964) entonces, quien quería seguir estudiando, tenía que migrar a la capital, Cajamarca, allí fue Alfonso a matricularse en el Colegio Nacional “San Ramón” (el más antiguo y prestigioso). El viaje lo hizo a caballo, junto a su familia, teniendo que ir primero a Chilete y “había que hacerlo aceleradamente, porque si uno se quedaba ahí, al día siguiente era víctima del paludismo”[4]. Además que fue “algo inolvidable, pero que él recuerda con mucha nostalgia, pues no quería dejar su pueblo”[5].

Ya en Cajamarca, se hospedó en la casa de la señora Lucila Montenegro (amiga de sus tías), en el jirón 13 de julio, frente a la antigua cárcel pública. Fue en esos años, de igual manera, en que empezó a adherirse a las ideas de Víctor Raúl, pues su tío Augusto Lingán, militaba en el APRA y “una de las cosas que debía hacer era distribuir clandestinamente “La Tribuna”. Alfonso cuenta: “Yo lo ayudaba y con mi curiosidad infantil, empecé a leerla. Aprendí a adoptar una serie de posiciones contra los enemigos de nuestro pueblo a quienes denunciábamos…”. No pasó mucho tiempo para que, dentro de las filas del aprismo, él y un grupo de amigos promovieran “un movimiento que adquirió el nombre de los “auténticos”, que reclamaron “un ejercicio democrático dentro de las filas del partido…”

El quinto año de secundaria lo estudió en Trujillo, en el colegio “San Juan”, él tenía 19 años. Aunque antes, un tío suyo lo animó a postular al Colegio Militar Leoncio Prado, pero no lo logró porque “afortunadamente o desafortunadamente un paludismo me hizo temblar durante muchas semanas y se me pasó la fecha de los exámenes…”. En esta ciudad, aprovechó para ir al norte, al valle de Chicama y escuchar, por vez primera, un discurso de Víctor Raúl Haya de la Torre, con  “admiración, pero esto se fue diluyendo, conforme iba conociendo más de cerca la conducta de quien inicialmente nos fascinó”[6].

En sus vacaciones él volvía a menudo a San Miguel de Pallaques, su tierra. Allí en alguna oportunidad fundó la “Juventud Aprista Peruana” que reunió a los muchachos de la ciudad. Pero también un teatro, gustaba mucho de él, y participó en vida, en muchas obras.  Antonio Goicochea nos narrará: “Dirigía escenificaciones, en un ambiente que se había adecuado como “Corral de Comedias”, denominado pomposamente “Teatro Fenix”. Se recuerda la participación de las damas Emilia Hernández, Esperanza Lingán, Lucha Barrantes y Celia Lingán”[7].

De niño jugaba al fútbol, e iba a la pampa, y lo hacía “con pelota de jebe de esas que tenían bote…” y recuerda haber sido: “el centro delantero y no haber jugado muy bien, pero era el dueño de la pelota y me ponían en todos los partidos…”[8]. Y también iba a las corridas de toros, que le gustaban, pues: “´para nosotros los niños del pueblo era algo muy emocionante; se cerraban las bocacalles y se soltaban los toros matreros para la faena. Eran de esos toros que iban al cuerpo y no a la capa… a nosotros nos infundía terror, pero al mismo tiempo una emoción muy grande. De ahí proviene mi gran afición por los toros, que cultivo hasta hoy”[9].

En su pueblo lo llamaban, cariñosamente, “Alfonsito”, pero su nombre de combate en la política era “Frejolito”, y le viene de pequeño cuando, contado por el poeta Antonio Goicochea, “de la tiendecita que su mama Anita (tía) tenía en su casa, escogía frejoles pintados y retaba a su amigos a jugar chanitos (canicas) con ¡arejoles! ¡arejoles! ¡arejoles!; Arejoles, frejoles, debió ser su apelativo, pero por su talla pequeña, le nombraron “Frejolito”.  A algunos de los siguientes amigos se lo debe: Humberto Arias Cubas, Daniel Cubas Barrantes, Fortunato Rojas, entre otros”[10].

2.     Alfonso Barrantes Castañeda, padre.

Alfonso Barrantes Castañeda (¿ - 1972), abogado y juez instructor, nació y vivió, durante toda su vida, en San Miguel de Pallaques, aunque tuvo que haber migrado, por un tiempo, a Trujillo, para estudiar allí Derecho. En San Miguel fundó, en 1956, el primer colegio secundario (particular) de San Miguel, denominado con el mismo nombre de la ciudad. Dependía del colegio “San Carlos” de Bambamarca y tenía, sólo, hasta el 3° año de secundaria. Los primeros profesores de su plantel, fueron: Sr. Jacob Novoa, Hernán Mendoza, José Manuel Cubas, Humberto Arias, Arístides Barrantes, Octavio Lingán Cubas, Jorge Torres, don Lucho Malea, Jesusito Rabanal, el Padre Edmundo Guevara y el señor Carlos Reyes Illescaz, entre otros. 

Del mismo modo, don Alfonso Barrantes, padre del intelectual cajamarquino, participó en la comisión “pro-creación de la provincia de San Miguel”, como vicepresidente, para impulsar la creación de ésta, mediante ley. Se tuvo que contactar con el senador por Cajamarca, Rafael Puga Estrada, para que pueda presentar tal proyecto. Poco después, en una gran algarabía para los sanmiguelinos, el 29 de noviembre de 1964 se promulgó mediante ley 15152 la creación de la provincia, por el entonces presidente Fernando Belaúnde Terry. 

La relación entre Alfonso (padre) y Alfonso Barrantes (hijo), no fue muy estrecha. Esto se demuestra por la vivencia del intelectual, desde niño, en dependencia de su tía Susana Lingán Celis. Del mismo modo no vivió para ver a su hijo en la alcaldía de Lima ni muchos menos como candidato a la presidencia, pues murió en 1972 en el Instituto de Enfermedades Neoplásicas afectado, al igual que años después por Alfonso, por un cáncer al páncreas.

3.     Catolicismo.

La aparente paradoja de su  ideología marxista con su catolicismo, él lo cuenta porque creció en un ambiente así:

“Mi abuelo materno, José Mercedes Lingán, fue maestro de capilla y desde el coro acompañaba la misa tocando el melodio. Mi abuela era también muy católica; y yo, desde pequeño, estuve en estas actividades. Lo niños de mi pueblo, en San Miguel de Cajamarca, participábamos en todas las festividades religiosas. Asistíamos a las ceremonias de los Santos Varones, la Crucifixión, el descendimiento y la Semana Santa. En la procesión del Viernes Santo yo era casi un niño privilegiado por ser quien llevaba el sudario, lo cual representaba para mí una inmensa alegría”[11].

De igual modo el biógrafo Antonio Goicochea Cruzado contará algo parecido en una anécdota:

 “Se definía como católico no practicante. Sin embargo su profundo respeto a la religiosidad de su hogar, lo demostró cuando al instalar los servicios higiénicos en su añosa casa, exigió al amigo y técnico en gasfitería Alcides Alvítez, a que los tubos de desagüe dieran una caprichosa vuelta a fin de evitar cualquier deterioro en el adoratorio, que era por donde técnicamente debería pasar”[12].

También afirmó ser, en religión, “pascaliano”, pues “hay que creer en Dios porque si no existe, no perderemos nada y si existe, ganamos creyendo en él”[13]. Y de igual modo, estaba en contra del ateísmo a ultranza, “que a nada ha conducido y que, en última instancia, no tenían nada de auténtico y genuino…"[14] No contrajo, durante su vida, matrimonio, y tampoco tuvo hijos. Él decía porque “había sido mejor no exponer a una esposa y a unos hijos a las penurias de la persecución política…” Sin embargo estuvo a punto, una vez, de casarse. Y también, se escuchaba su íntima relación con la cantante Paloma San Basilio, a quien seguramente encantara con sus dotes de buen conversador.

4.     La agitada vida universitaria.

Llegó a Lima el año 1947. En ese entonces “era un joven provinciano que utilizaba un terno de casimir negro, anudado por una corbata de tono invariablemente sombrío”[15]. Se hospedó en la casa de su tío Carlomagno Lingán (fallecido a los 91 años), “en el 551, número 2, de la avenida Brasil”. De esos momentos, recuerda: 

“Los domingos en la mañana íbamos al Agua Dulce. Mi situación de serrano fue superándose porque a nosotros no nos agradó el agua salada, pero había que acompañar a la familia y, por las tardes, a sentarse en el pasto del Campo de Marte a escuchar a la Sinfónica Nacional…”

Postuló a la entonces Facultad de Letras de San Marcos para estudiar Filosofía, allí tuvo como maestro a Mariano Iberico, su paisano, eminente y reconocido filósofo. Era un momento tenso, pues se discutía el proyecto de reforma universitaria; los profesores, en su mayoría, querían limitar el co-gobierno de los alumnos, principio ganado en la reforma de 1919. El ilustre pensador, siendo ya rector de San Marcos (1953-1955) envía al ministro de educación un comunicado, pidiéndole se resigne la autonomía universitaria. Esto provocó la reacción de Alfonso Barrantes, quien escribiera en una carta (bajo el seudónimo de Alejandro Gómez), con mucho malestar, un texto de protesta a la acción del rector. Lo envío al diario “La Prensa”, pero no lo quisieron publicar…
El año 1956 es elegido “Secretario General del Centro Federado de Letras” y, a fines de éste, presidente de la “Federación Universitaria de la Universidad de San Marcos” (con votos apristas). El juramento, estuvo a cargo del entonces emblemático poeta José Gálvez. Al año siguiente nomás éste murió y  Alfonso Barrantes, elegido presidente de la “Federación de Estudiantes Universitarios del Perú”, dirigió el discurso de despedida del vate. A la vez que el alcalde de su pueblo, San Miguel, para ello instaló “en las puertas del municipio, a todo volumen, el receptor de radio Lafayette, alrededor del cual le escuchaba una enfervorizada juventud, curiosa niñez y orgullosos apristas”[16].

En el año 1958 (8 de mayo), Alfonso Barrantes termina por romper con el Apra, y dice:

“Durante mis actividades universitarias empecé a afirmar el descubrimiento de las obras de José Carlos Mariátegui, o, digamos mejor, de sus siete ensayos, que era la única que de modo muy restringido circulaba por esos tiempos. A partir de entonces se fue produciendo en mí una contradicción entre la posición teórica del aprismo y la posición teórica asumida por Mariátegui. Muchas discrepancias se produjeron en el seno del Comando Aprista Universitario. En 1957 se realizó el Congreso Nacional de Estudiantes en Arequipa y se produjo la ruptura de hecho. A ese congreso asistió también Luis Felipe de la Puente Uceda. Para mí era muy difícil abandonar las filas del aprismo. Ahí empecé mi quehacer político. Ahí hice grandes amistades y grandes fraternidades. Pero ideológicamente ya no era aprista. Faltaba la decisión de salirme”.

Pero su salida del partido aprista fue, a propósito de la llegada de Richard Nixon y de manera intempestiva. Él era vicepresidente de los Estados Unidos (el presidente era Dwight D. Eisenhower) y había llegado al Perú en 1958. Los estudiantes de San Marcos, porque éste tenía previsto visitar la universidad, tomaron un acuerdo, por unanimidad, en la Asamblea General de Delegados de la FUSM, de declarar ingrata la presencia de Nixon en el país. En ese momento se reunieron, varios estudiantes, en la pileta de Derecho. Allí Ismael Frías y Abraham Lama quisieron hablar, pero no les dejaron, los pifiaban, lo mismo sucedió con Barrantes (los estudiantes no querían discursos), pero cuando Alfonso dijo que Nixon “formaba parte de un gobierno que daba créditos a la dictadura de Batista (dictador) y armas para asesinar a los estudiantes cubanos…”[17], todos silenciaron y empezaron a escucharlo. Hubo un momento, también, en que casi pierde el equilibrio y cae a la pileta, en ese supuesto dijo, graciosamente, “ya no sería candidato a alcalde porque las posibilidades de liderazgo se hubieran humedecido para siempre en el rídiculo”[18].
A partir de ese hecho, los estudiantes habían protestado estentóreamente, hasta que el político estadounidense,  en ese momento, dejando su sonrisa, dio media vuelta y se encaminó a la Universidad Católica, en donde sí lo recibieron; de pronto a Barrantes le llega la noticia de que había sido separado del Partido Aprista (8 de mayo de 1958) el mes de marzo, a través del diario “La Tribuna” y diciendo que “las actitudes de los dirigentes apristas en la universidad no reflejaban el pensamiento del partido sino los acuerdos de las federaciones.[19]

En setiembre de este año, Alfonso Barrantes viaja al Quinto Congreso Internacional de Estudiantes en Pekín. Había visitado China, la Unión Soviética y, a su regreso, formula su solicitud de ingreso al Partido Comunista Peruano. Era un viernes santo, asegura (coincidiendo con la muerte de Vallejo). Pronto, después de la escisión del comunismo internacional, el PCP se parte y se dispersa en varias facciones, a partir de ese momentos Barrantes renuncia y se convierte en un mariateguiano, esencialmente.
Estuvo en prisión en muchas ocasiones, por persecuciones políticas. En aquellos años era un honor, para un político, estar recluido por sus ideas. Estuvo en “El Frontón”, “San Quintín”, Seguridad del Estado, la Carceleta y algunas comisarías. Pero le llegó su momento en el “SEPA”, colonia-penal de la selva peruana, acompañado de sus amigos Jorge del Prado, Raúl Acosta, Carlos Malpica en 1962, bajo la dictadura del militar, y gobierno transitorio, de Pérez Godoy.
Se gradúa como abogado en 1968, es decir cuando ya tenía 41 años. A partir de allí se dedica a ser abogado de sindicatos y a la cátedra de “Derecho Internacional Público” en San Marcos y “Sociología Jurídica” en la Universidad San Luis Gonzaga de Ica. Alguna vez el periodista Alberto Bonilla de la revista “Caretas” le pregunta, por esos 20 años que habían pasado, desde que entró a San Marcos, y él responde: “Yo dejé las aulas en el 60. En los años siguientes tuve muchas dificultades para hacer mi tesis. Pero lo paradójico es que yo vivía haciendo tesis. El día que sustenté mi tesis dije con algo de ironía que ya me había graduado varias veces de bachiller. No estoy en condiciones de decir quiénes fueron los que pagaron para que les hiciera la tesis, pero hasta hice una de odontología, hablaba sobre ética profesional, Gregorio Marañon, lo que sirvió para varias profesiones”[20]. A lo que él periodista le dice: “algo que no era muy ético, por cierto”, y Barrantes responde: “No era muy ético, pero me permitía vivir. La cuestión ética no es imputable a quien hacía la tesis, sino a quien la mandaba a hacer”.

5.     Alcalde y candidato a palacio.

La izquierda en el Perú gozaba de una tradición, pues venía de las propuestas de Mariátegui y de Víctor Raúl Haya de la Torre, en los años 20 y, la posterior creación, de partidos sólidos, como el APRA y, en el lado mariateguiano (aunque no fue fundado por José Carlos), el Partido Comunista Peruano. Estos afrontaron diversas crisis, entre las que cuentan sus alineamientos y pactos con gobiernos de tendencia contraria a la de ellos (la oligarquía), como el de Manuel Prado Ugarteche. Y poco después, en los 50, con la fragmentación del APRA, a partir de su congreso nacional, en que un grupo de rebeldes funda en 1962 el MIR y el Partido Comunista que se divide en pro-soviéticos y pro-chinos, a raíz de la fractura, también, del comunismo internacional; pronto ambos grupos (disidentes) se lanzarán a las guerrillas. En esas condiciones, hasta el año 80, sólo aparecieron tímidamente dos partidos “Vanguardia Revolucionaria” (1965) y el “Partido Socialista Revolucionario” (1976).

A partir del regreso a la vida democrática, con la salida de Velasco, la llegada de Morales Bermúdez y la convocatoria a la Asamblea Constituyente y a elecciones generales, aparece la Unión Democrática popular (1977) (frente que agrupaba a UR, MIR, PCR) y otras tres coaliciones, partido que liderara Alfonso Barrantes y que postulara, ya dentro de la IZQUIERDA UNIDA, a la elección del año 1980 (alcanzó el 2.5 % de los votos, con su candidato Carlos Malpica Silva. Logró tres senadores y dos diputados). A partir de esa experiencia Osmar Gonzáles dirá: “al menos ya se vislumbraba en Barrantes cierta capacidad de convocar a personajes disímiles. Ello sería después su principal capital político”[21].
 La Izquierda Unida nace en septiembre de 1980 congregando a partidos de izquierda (FOCEP, PCP, PCR, PST, UNIR, UDM, FNTC). A partir de ese momento aparecen personajes de izquierda, que no formaban parte de la coalición, que criticaban la postura de la Izquierda Unida por haber “abandonado el fusil para ser parte del orden”, cosa que se saluda en Alfonso Barrantes. El haber entrado a la legalidad política, le valió a Frejolito, a su partido, y a los demás, la crítica mordaz de Sendero Luminoso, quienes en esas mismas elecciones daban apertura a su “guerra popular”, con armas y muertes.

Para las elecciones a la alcaldía participa la Izquierda Unida, con Barrantes a la cabeza, que aunque no haya ganado (pues quedó en segundo lugar, triunfó el oficialismo con Antenor Orrego) “obtuvo en la capital 28.3% de votos, y el frente IU, a nivel nacional, alcanzó el 23%. Es cierto que todavía estaba lejos de lo alcanzado en 1978, pero era evidente que había alcanzado un avance significativo en la aceptación ciudadana”[22].

El año 1983 sí fue el gran triunfo de la Izquierda Unida con Barrantes,  elegido a la alcaldía, obtuvieron el 29 % y a nivel nacional algunas capitales importantes. La IU pasa a ser la segunda fuerza electoral más fuerte en el país después del APRA.  Ósmar Gonzáles dirá: “las formas parsimoniosas de Barrantes contradecían con el ímpetu de las clases populares y medias que exigían de su candidato definiciones con mayor énfasis. Pero el humor de Barrantes, la lógica de sus discursos, su presencia física tan parecida a la de la mayoría de peruanos, y otros aspectos, hicieron posible que empatara, como nunca antes un líder de izquierda lo había conseguido, con la nación”[23].

El gran discurso de su campaña fue la promesa del millón de “Vasos de Leche” para niños de bajos recursos.  La gestión fue, además, transgubernamental, pues entró en el gobierno de Belaúnde Terry y terminó en el de Alan García. Pronto en el año 1985 participa nuevamente la Izquierda Unida en las elecciones generales (ya con disputas internas) con Alfonso Barrantes, se llegó a una segunda vuelta, junto al APRA con García Pérez, y “el primero declinó continuar ante la alta votación conseguida por el aprismo. Esta decisión fue duramente criticada, pues, se decía, IU debía ir hasta el final para utilizar la tribuna pública con el fin de difundir sus planteamientos. Sin embargo, primó el análisis que una segunda vuelta  daba oportunidad para que la derecha uniera sus votos al APRA y dejara a  IU con una mínima votación, lo que contribuiría al descrédito del frente”[24].

La Izquierda Unida volvió a postular a las elecciones municipales de 1986. Ganó el oficialismo (por la intervención, según decían, de la maña de García) pero a pesar de eso el partido de coalición ganó votos, incluso aún mayores que el de tres años atrás, a nivel nacional, esto lo posicionaba como un serio candidato a las elecciones de 1990. Pero la estatización de la Banca anunciada por el joven Alan Gabriel y la formación de un discurso de derecha, con Vargas Llosa y Hernando de Soto, opacaron un poco la posibilidad, pero a la vez la reanimaban: el Apra después del 89 estaba descalabrada.

Al poco tiempo, empezaron las discrepancias al interior de Izquierda Unida que, como ya se   preveían, eran inevitables. Algunos de los partidos y los actores políticos veían a Barrantes como el líder indiscutible, otros, en cambio, decían que Alfonso sólo fue un líder momentáneo, elegido como representante de un frente, que podía o no continuar si así lo decidían. Esto terminó en la ruptura: por un lado la misma IU con Henry Pease a la cabeza, y se presentó a las elecciones de 1990 así, y Barrantes con su fundada “Izquierda Socialista”, que también participó de los comicios. Los resultados de tales fueron trágicos para ambos: 8% de los votos para Pease y 5% para Frejolito.
Durante 10 años se aleja de la política, y sólo se reciben noticias de él cuando ya tenía un cáncer. Va a la Habana, Cuba, a tratarlo. Además, mantenía una buena relación con Fidel Castro. Muere a los 73 años un 02 de diciembre del año 2000.


BIBLIOGRAFÍA

  1. Apogeo y Crisis de la Izquierda Peruana, hablan sus protagonistas (2011). Alberto Adrianzén (editor). Lima: Universidad Antonio Ruiz de Montoya.
  2. Barrantes, sus propias palabras (1985). Marcela Cárdenas (compiladora).Lima: Mosca Azul Editores.
  3. Cambio de Palabras (2008). César Hildebrandt. Lima: Tierra Nueva Editores.
  4. Cantata a San Miguel (2009). Antonio Goicochea Cruzado. Cajamarca: Creart SRL.
  5. Historia del Perú Contemporáneo (2007). Marco Cueto y Carlos Contreras. Lima: PUCP.
  6. Perfiles Humanos (1985). Martín Garay Seminario. Lima: Imp. Atlántida.

Otras fuentes:

  1. http://www.pcperuano.com/index.php?option=com_content&view=article&id=1677:federico-garcia&catid=1:coyuntura&Itemid=26.
  2. http://www.cajamarca-sucesos.com/san_miguel/san_miguel.htm.
  3. http://sanmiguelcajamarca.blogspot.com/2010/11/alfonso-barrantes-lingan-biografia.html.

Relatos:

- Antonio Goicochea Cruzado, poeta, amigo de Alfonso Barrantes.
- Luz Quiroz Goicochea, profesora, amiga de Alfonso Barrantes.
- Walter Polar Quiroz, contador, amigo de Alfonso Barrantes.
- Jorge Polar Quiroz, profesor, amigo de Alfonso Barrantes.
- Óscar Ugarte Ubilluz, ex Ministro y regidor de Izquierda Unida, trabajó con Alfonso Barrantes.
- Henry Pease, ex regidor por Izquierda Unida, trabajó con Alfonso Barrantes.


[1]Centro educativo donde también estudiaron Eduardo Orrego Villacorta (político, candidato a la primera vicepresidencia en el FREDEMO, militante de Acción Popular) y Leonardo Torres Descalzi (Director de Teatro, esposo de la actriz española Lola Vilar)
[2] Barrantes, sus propias palabras (1985). Marcela Cárdenas (compiladora).Lima: Mosca Azul Editores. (entrevista realizada por Guillermo Thornkdike y publicada en “El Diario” el 27 de noviembre de 1980).
[3] En aquellos años San Miguel de Pallaques era un distrito de la Provincia de Hualgayoc, no existía la escuela de segunda enseñanza, hasta 1959 en que se promulga una ley que da origen al nacimiento de ésta. Alfonso tuvo que migrar para seguir sus estudios secundarios.
[4] El Diario. Pp. 14 – 15. 30 de noviembre 1980. Entrevista realizada por Guillermo Thornkdike.
[5] Perfiles Humanos (1985). Martín Garay Seminario. Lima: Imp. Atlántida. Pág. 46.
[6] En: X Equis. El Semanario del pueblo peruano. Lima, 7 de noviembre de 1983. N° 365.
[7] Cantata a San Miguel (2009). Antonio Goicochea Cruzado. Cajamarca: Creart SRL. Pág. 42.
[8] Perfiles Humanos (1985). Martín Garay Seminario. Lima: Imp. Atlántida. Pág. 46.
[9] Ídem.
[10] Cantata a San Miguel (2009). Antonio Goicochea Cruzado. Cajamarca: Creart SRL. Págs. 40-41.
[11] Perfiles Humanos (1985). Martín Garay Seminario. Lima: Imp. Atlántida. Pág. 46.
[12] Cantata a San Miguel (2009). Antonio Goicochea Cruzado. Cajamarca: Creart SRL. Pág. 44.
[13] Barrantes, sus propias palabras (1985). Marcela Cárdenas (compiladora).Lima: Mosca Azul Editores. (entrevista realizada por Guillermo Thornkdike y publicada en “El Diario” el 27 de noviembre de 1980).
[14] Barrantes, sus propias palabras (1985). Marcela Cárdenas (compiladora).Lima: Mosca Azul Editores. (entrevista realizada por Guillermo Thornkdike y publicada en “El Diario” el 27 de noviembre de 1980).
[15] Descripción de Federico García, viejo amigo de Barrantes y militante de Patria Roja.
[16] Cantata a San Miguel (2009). Antonio Goicochea Cruzado. Cajamarca: Creart SRL. Pág. 42. 
[17] Barrantes, sus propias palabras (1985). Marcela Cárdenas (compiladora).Lima: Mosca Azul Editores. (entrevista realizada por Guillermo Thornkdike y publicada en “El Diario” el 27 de noviembre de 1980).
[18] Caretas. Pp. 26 – 30 y 40. 12 de octubre de 1983. Entrevista de Alberto Bonilla.
[19] Ídem.
[20]Barrantes, sus propias palabras (1985). Marcela Cárdenas (compiladora).Lima: Mosca Azul Editores. (entrevista publicada el 12 de octubre de 1983 en la Revista Caretas).
[21] Apogeo y Crisis de la Izquierda Peruana, hablan sus protagonistas (2011). Alberto Adrianzén (editor). Lima: Universidad Antonio Ruiz de Montoya (artículo titulado “La izquierda peruana: Una estructura ausente”).
[22] Apogeo y Crisis de la Izquierda Peruana, hablan sus protagonistas (2011). Alberto Adrianzén (editor). Lima: Universidad Antonio Ruiz de Montoya.  (artículo titulado “La izquierda peruana: Una estructura ausente”)
[23] Ídem.
[24] Ídem.

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