Monday, December 12, 2011

Desde lejos las lagunas semejan láminas de acero / Walter Lingán

Desde lejos las lagunas semejan láminas de acero
 Señor Ollanta Humala, presidente del Perú:
Desde la apacible ciudad de Colonia, ubicada casi como un ombligo de la República Federal de Alemania y bañada por esa inmensa corriente de agua conocida como el río Rhein, mientras afuera hace un frío del carajo, desde mi ventana observo los árboles que por efecto del otoño se han despojado de sus hojas y muestran toda su erótica desnudez, en mi balcón una pareja de pájarillos ha hecho su nido y con celo amoroso, “no militar”, protegen sus dos huevos. El sol, devaluado en su calor, cabalga sobre las nubes blancas que manchan el espejo azul del cielo. No hay autos transitando en la calle, sólo la radio y su música me acompañan.
Pero son otros motivos que me animam a escribirle esta carta, y lo hago como simple ciudadano, como sanmiguelino “pisadiablo”, y por lo tanto, como cajamarquino, comprometido con la literatura, con la belleza y la justicia. No sé cuantos siglos vivo ya en Alemania y aquí he aprendido la devoción y el respeto que se tiene por la naturaleza. Aquí también se dan duras batallas en defensa del medio ambiente, pues las empresas, donde sea que éstas se encuentren, tienen el mismo espíritu depredador y sólo les interesa llenar de dinero sus cuentas bancarias. Desde algunos años atrás, durante los gobiernos de Fujimori, Toledo y García se ha permitido, en nombre del progreso y del desarrollo, el ingreso de empresas mineras que vienen destruyendo la inigualable belleza de los paisajes naturales de Cajamarca. Pero no sólo se acaba con la hermosura mineral de sus lagunas, sino que al suprimir las vertientes de agua desde sus cimientos, no sólo ponen en pelibro la vida humana, sino también se está acabando con el alma y la vida de la fauna y la flora de la región, muchos de los cerros que antes mostraban orgullosos la verdura de frondosos bosques hoy tan sólo exhiben la soledad de los desiertos. Sí esos pequeños grupos de empresarios mineros no respetan la naturaleza, el futuro que le espera a los pueblos cajamarquinos sólo tiene un nombre: DESASTRE, sino miremos, para no ir muy lejos, a Cerro de Pasco.
Como usted sabe no es necesario ser político o especialista en cuestiones de medio ambiente para entender la lucha de los pueblos de Cajamarca. Usted mismo señor Humala en el 2007 pedía coordinar con las organizaciones cajamarquinas para organizar un paro en defensa del agua, de Quilish y contra el proyecto Conga. Incluso se puso dramático y con aires de héroe dijo que no sería raro si lo meten preso por soliviantar el ánimo de las masas. Para nadie es un secreto que en nuestro país no se hace lo que normalmente se debe hacer, es decir, para congraciarse con las elites económicas se violan las más elementales reglas de la democracia y el respeto a las poblaciones. En Perú reina y gobierna la coima; la corrupción es una institución más; el engaño y el abuso del que más tiene contra los pobres es pan de cada día y crece bajo el ala protectora de ciertas autoridades. Es lamentable todo esto, y como aún tengo sangre en la cara, me da vergüenza declararme peruano.
No soy antimero, ni activista ambiental radicalizado, deseo, igual que todo el mundo, el desarrollo y el bienestar de mi gente y de mi país, pero que todo eso se haga con justicia y respeto. Usted pregonó como candidato la llamada Gran Transformación y con eso despertó las esperanzas de los desesperanzados, pero ese mismo programa fue variando según sus cálculos políticos para atraer a los privilegiados de la banca y de las empresas, quienes hicieron todo lo posible para evitar su triunfo en las urnas, y ahora cuando ven que usted a traicionado las espectativas populares y que sólo cambiará todo para no cambiar nada, no dudan en aplaudirlo y usted tampoco duda en premiarlos, de condecorarlos. El pueblo ya está cansado de pedir, de rogar justicia, quiere que se le escuche. Tantos años se ha paseado con sus oficios y sus sellos de una instancia a otra en busca de recepción y solución a sus problemas y siempre se ha encontrado con la indolencia de las puertas cerradas, se ha enfrentado a la discriminación y la represión, y muchas veces la muerte silenciaba sus reclamos.
Por todo esto y muchas cosas más, sería ocioso repetir lo que usted lo sabe de sobra, además necesitaría decenas de páginas para enumerarlas, es que se han puesto de pie los pueblos de Cajamarca. Además porque quieren que las concesiones mineras no se hagan a sus espaldas pues la patria no se vende, la patria se defiende, y como militar usted lo sabe más que otros, porque quieren que se respete la naturaleza y el medio ambiente, porque quieren que sus riquezas no sirvan para llenar los bancos de las transnacionales y a ellos sólo les quede la pobreza y la muerte, porque quieren una real consulta previa y una democracia desde las bases, porque defendiendo el agua y la vida no los califica de terroristas, porque si el suelo y el subsuelo nos pertenece a todos se debe respetar el buen uso de ellos, porque el pueblo es tranquilo y pacífico, pero llega un momento en que su paciencia se encabrita y le sale el indio, entonces se desborda la cordura y ni los fusiles de su gendarmería podrá detenerlo, ni los estados de emergencia, ni los bloqueos de sus cuentas bancarias a sus gobiernos regionales.
Señor Ollanta Humala, presidente del Perú, en sus manos está en decir NO a Conga, aun está a tiempo de rectificar si quiere que el pueblo lo recuerde con orgullo, sepa usted que la autoridad se gana con respeto y cariño y no a punta de fusiles, usted sabe que más importante es la vida, que el agua es un tesoro que vale más que el oro, que hay otras alternativas de desarrollo y bienestar y que no todo se hace con el oro. Como sanmiguelino “pisadiablo”, como cajamarquino, desde Colonia, le solicito ordene usted anular el proyecto Conga porque defendiendo el agua ahora no beberemos nuestras lágrimas mañana, y es deber y obligación suya defender la vida del pueblo peruano y la integridad del territorio nacional frente a la voracidad y el egoísmo de un puñado de empresarios mineros y porque aún queremos seguir viendo como Mariano Iberico: “Desde de lejos, en una mañana sin viento, la superficie de la laguna semeja una lámina de acero”.
Cordialmente
Walter Lingán
Colonia, 10 de diciembre del 2011

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