Friday, July 06, 2012

Estimados profesores y profesoras / Antonio Correa Malca

Estimados profesores y profesoras: 

 

Es muy grato para mí saludarles en el Día del Maestro, pero hoy, más que unas líneas de saludo quiero invitarles a compartir algunas reflexiones sobre lo que es la educación y la importancia en el desarrollo de nuestro país. Sin duda que el profesor es y ha sido uno de los principales actores en la vida de cada uno de nosotros, son ustedes los que con su entrega y esfuerzo logran cambiar los destinos y mejorar la vida de nuestros niños y jóvenes. Está claro que la vía más expedita para mejorar la condición de un pueblo es a través de la educación. Y ustedes son los artífices de esa acción y los protagonistas de la construcción del futuro de nuestro querido país.

Cada 6 de Julio se celebra en todo el país el  "Día del Maestro" como un homenaje a todos los docentes que con verdadero compromiso cumplen su labor de guías académicos.

Se considera como maestro a la persona que es capaz de transmitir sus enseñanzas, experiencias y valores a sus discípulos y/o alumnos. Son los profesionales en cuya vocación de entrega se confía la educación en nuestro país.

Cada año recordemos con cariño a los docentes que nos brindaron sus enseñanzas en las diferentes etapas de nuestra vida. Seamos agradecidos con aquellos maestros que se esforzaron  por forjar las bases de nuestro conocimiento académico.

Este reconocimiento a quienes tienen en sus manos la instrucción de la población se cumple desde los tiempos del Tahuantinsuyo, época en la que ya se rendía homenaje a los sabios o amautas incas, los maestros de aquella época, que eran respetados y venerados por la labor que cumplían.

Esta percepción no ha cambiado mucho en nuestros días pues los maestros siguen siendo el ejemplo permanente de sacrificada y noble entrega en bien de la educación de la juventud. Y aunque  en muchas ocasiones la función que cumplen es prácticamente anónima, no deja de ser sumamente valiosa, ya que tiene la importante misión de sembrar la semilla del conocimiento entre sus discípulos.

En nuestro país, el maestro vive diferentes realidades según área de nuestra desigual geografía donde cumple su labor. No obstante, aun cuando deba afrontar las más duras condiciones del tiempo, clima o región, el maestro se entrega completamente a su labor educadora, pues es consciente de que de él depende consolidar el cimiento sobre el que habrán de sostener los futuros ciudadanos de nuestra patria, aquellos hombres de bien que engrandecerá el Perú a través del estudio y del trabajo.

Un maestro vive y trasmite los valores que harán de sus alumnos, buenos o malos seres humanos. Si el maestro enseña con palabras y acciones el valor de todos y cada uno de los seres humanos, no como medios sino como fin, será más fácil inculcar valores como la amistad, el patriotismo, la prudencia, la lealtad, el optimismo, el orden, la sinceridad, la laboriosidad, el estudio, la generosidad,  la responsabilidad y la libertad.

Nunca olvidemos que los maestros no son los principales ni los únicos responsables de la educación de los niños, son el padre y la madre los directamente responsables de la formación y el desarrollo intelectual, moral y espiritual de sus hijos.

Destacar la importante labor educadora que cumple el maestro y la maestra, quienes, junto a la familia, son los primeros formadores en valores.

En el día del maestro, a mis maestros, a todos, les agradezco lo que soy,  pero hoy quiero hacer un especial reconocimiento a todos los maestros y maestras del Perú, muy en especial a los maestros Cajamarquinos y Sanmiguelinos, es grato recordar aquellos que han dejado huella en nosotros y aún más a los que ya no están aquí presentes. 

Sanmiguelinamente un abrazo a todos los maestros.

Su amigo.

Antonio Correa Malca.

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