Tuesday, February 14, 2012

Panorama de la producción literaria en la ciudad de Cajamarca / Ricardo Ayllón

Panorama de la producción literaria en la ciudad de Cajamarca
Ricardo Ayllón
 
Editor y escritor Ricardo Ayllón en San Miguel

Estuve residiendo en Cajamarca durante año y medio (de junio de 2010 a diciembre de 2011), y pude enterarme directamente cómo transcurre su actual proceso literario.

En Cajamarca (capital del departamento del mismo nombre) vive –sin temor a equivocarme– uno de los novelistas más inquietantes del norte del Perú: el sacerdote inglés (nacionalizado peruano desde la década del ’70), Miguel Garnett Johnson (Londres, 1935), quien es autor de más de media docena de novelas de éxito regional pues en su mayoría han sido reeditadas y destacan por ser de clara índole realista e histórica. Desde Rondo (1988) hasta su más reciente producción, Yo, Cornelio (2010), Garnett ha sabido trazar básicamente una cosa: un retrato del peruano en algunos de los momentos más importantes de su historia, tal como se aprecia en las novelas que repasan hechos de la Guerra del Pacífico (Cañadas oscuras, 1994 y Tiempos van, tiempos vienen, 1998) o aquel contexto tan difícil como fue el de la guerra interna durante las recientes décadas del 80 y 90 (Catequil, 1990); asimismo, audaces representaciones de nuestra idiosincrasia y comportamiento socio-cultural a niveles local y nacional, como ocurre en las novelas Rondo, Don Jasho (2002) y A ojo de pájaro (2005); siendo una excepción (con el tema de lo peruano) su reciente novela Yo, Cornelio, en el que aborda un contenido directamente sacro como es la vida de Jesucristo, ampliando de esta forma el perfil de su espacio narrativo.

Otro de los escritores que destaca también en narrativa, pero en un rubro que juega en pared con el de Garnett por tratarse de una especie totalmente antagónica en su extensión, es William Guillén (natural de Hualgayoc y de larga estancia en Cajamarca), quizá uno de los más prolíficos microcuentistas del país. Desde su primer libro, Los escritos del oidor (2006), ya Guillén se perfilaba como tal. Y los lectores lo hemos corroborado con la posterior aparición de Lo que yo barman oí (2010) hasta el más reciente, Cuaderno de almanaquero (2011), tal vez el más extenso y ambicioso libro de microficción en el Perú, compuesto nada menos que por 365 textos dedicados cada uno a un día (o santo) del año; es decir, un libro que, a manera de agenda, nos invita a leer un microtexto cada fecha del calendario.

Pero el trabajo de Guillén no termina aquí, sino que es destacable también el hecho de que, además de dedicarse a la poesía, género en el que ha recibido más de un reconocimiento nacional, sea editor por partida doble, ya desde Petroglifo, el sello que dirige desde hace unos años, como desde Sumeria, su reciente aventura que, en estos últimos meses, se ha unido a proyectos ambiciosos junto a sellos como Lluvia, Martínez Compañón y el Fondo Editorial de la minera Lúmina Cooper. Destaca aquí la reciente aparición de los Cuentos del Tío Lío Lino de Andrés Zevallos, el cual, al cumplir treinta años de su primera edición, ha sido lujosamente impreso en tapa dura y vistoso formato A4.

Por otro lado, el principal revisor de la literatura que se hace en este departamento, es definitivamente el crítico y docente Luzmán Salas Salas (Cutervo, 1941), dueño de una gran cantidad de estudios y un activo seguidor de la literatura infantil en el Perú. Su más reciente obra, La prosa de los cajamarquinos (2010), es el mayor ejemplo de un trabajo denodado, paciente y cuidadoso con respecto a todos los géneros narrativos y sus cultores en ese departamento. El estudio intenta ser lo más amplio posible, y en sus 463 páginas podemos encontrar la información más actual sobre el tema hasta el día de hoy. Verdaderamente recomendable.

El liberteño (pero cajamarquino por adopción) Guillermo Torres Ruiz (Casa Grande, 1956), quien fue reconocido alguna vez como el mejor declamador del Perú, es autor de varios opúsculos de poesía. Los más actuales, Y se eclipsó la luz (2008) y Como presagio de cenizas (2010), muestran una expresión vibrante y un lenguaje limpio que se remiten siempre a contenidos de un claro sentir personal. Mientras que su reciente libro de cuentos infantiles, Como una ronda de espigas (2010), trae la tersura de un lenguaje apropiado para niños y la imaginación que éstos esperan del autor.

Antonio Goicochea Cruzado, nacido en San Miguel (1946), provincia intestina en Cajamarca, aunque de larga residencia en la capital del departamento, ha publicado algunos textos de su creación lírica y narrativa, como Cantata a San Miguel (1999), Paideia (2010) y Teluria y ensueños (2010); sin embargo, a partir de su trabajo como maestro itinerante se convirtió el año pasado en un excelente recopilador de la literatura del interior, logrando sacar adelante, con el importante apoyo del Ministerio de Educación, la OEI y la Comunidad de Madrid, tres volúmenes con un variado muestrario de las literaturas de San Miguel, Celendín y Cajamarca; se trata del trabajo titulado Encender lecturas sin apagar culturas, que recuerda mucho lo hecho en décadas anteriores por Alfredo Mires Ortiz, responsable de la Red de Bibliotecas Rurales.

 

 
Andrés Quiniche (OEI), Guillermo Espinoza (Alcalde San Miguel), Antonio Goicochea y Socorro Barrantes
Nacido en Sucre (provincia de Celendín), pero de prolongada presencia en la ciudad de Cajamarca, Gutember Aliaga Zegarra –dueño de algunas distinciones literarias de orden regional– ha diversificado su labor creativa en los más importantes géneros y puesto en circulación el volumen de cuentos El sueño del floripondio (1999), el poemario Fibras del tiempo (2003), el libro de crónicas Historia sucrense (2007), publicado al alimón con su coterráneo Olindo Aliaga Rojas, así como Avatares… y relatos al paso (2011).

Carlos E. Cabrera Miranda (Lima, 1963), es también un escritor de variada preferencia creativa. Tiene en su haber dos libros de poesía: Columbario (2006) y Quietud (2010); solo he leído el segundo, que se inspira en el sosiego que nos obsequia la naturaleza como un atributo permanente. Un importante logro es su condición de finalista en el Premio Copé de Cuento (1998), de donde deviene la publicación de su libro Los colores del cielo (2002) que, a decir de Luzmán Salas, permite “captar con precisión el alma fraterna, solidaria y social de la gente común”.

Como ocurre con los escritores anteriores, Jorge Pereyra Terrones (Cajamarca, 1952) incursiona también en poesía (Valles de sueños verdes, 2003; La otra mitad del amor, 2005; Versos perversos, 2006, etc.) y narrativa (La puerta del viento, 1985; La lengua del silencio, 2001). Aunque su obra debe ser entendida también desde su trayectoria vivencial y su principal oficio, el de periodista, carrera que lo ha llevado por algunos países de nuestro continente, diversificando y nutriendo mejor sus contenidos argumentales.

La profesora Socorro Barrantes Zurita, natural de Cajamarca y docente de profesión, tiene un trabajo personal compuesto por el libro Entre luces y sombras germina nuestro tiempo (2003), y por su labor de compilación de la literatura de su tierra a través de Cajamarca, caminos de poesía (2006), que reúne a buena parte de los poetas de toda la región, y de Poetas de Cajamarca (2008), obra audiovisual comprendida por dos DVD. Sería bueno, sin embargo, rastrear a fondo su trabajo lírico personal disperso en varios estudios, revistas y antologías especializadas. El año pasado (2011), Socorro Barrantes fue condecorada por el MIMDES con la Orden al Mérito de la Mujer, en la categoría de Desempeño de su Profesión.

Cabe resaltar, asimismo, la obra de escritores que caminan junto a éstos, como la de Wilson Izquierdo González, natural de Moyobamba (Amazonas), pero con residencia en Cajamarca desde los 12 años de edad. A través de libros de narración breve como el anecdotario La marcha del Shaplinco (2006) y el volumen de relatos Al pie del Cajamarcorco (2009) muestra la riqueza de la tradición popular ligada tanto a lo rural como a lo urbano-andino. Mucho del candor y el sarcasmo de los personajes convierten a estas historias en humanas, jocosas y atractivas.

Jaime Abanto Padilla es poeta, crítico y comunicador de profesión. Destaca actualmente en su labor de periodista, oficio en el que se desempeñó como director del diario Panorama Cajamarquino (2008 - 2010). Abanto es autor de varios libros de poesía, entre los más destacados: Balada de los insectos y Vano epistolario. Seleccionado para diversas publicaciones especializadas del Perú y el extranjero, y ganador de algunos premios, su poesía puede leerse en el blog Jaime Abanto Padilla / Poesia Elemental.

Elmer Rodas Cubas (San Miguel) es autor de Islita serrana, novela que constituye su ópera prima pero que sorprende por el intento de Rodas de ser amplio y versátil con el lenguaje, dentro de un marco creativo que circunda el estilo costumbrista aunque sin llegar a encasillarse en éste; y donde el escenario aldeano-andino no es visto solo de modo pintoresco, sino también crítico.

Elmer Rodas Cubas

Otro autor de interés es César Mejía Lozano (1963), con residencia en Bambamarca pero de presencia permanente en la capital de la Región. Reconocido en certámenes regionales y nacionales, Mejía ha alimentado su producción creativa con libros de poesía, cuento, literatura infantil y una importante obra psicopedagógica.

Jack Farfán Cedrón (1973) es un joven y dinámico poeta, autor de numerosos opúsculos y volúmenes breves; algunos de éstos son: Pasajero irreal, Vironte (2005); la serie de plaquettes Al Castor (2006); Ángel, El leve resquicio del amor (2007); Ángeluz, Series absurdas (2009); Gravitación del amor (2010); El Cristo enamorado (2011) y Amar en la desaparición innombrable (2011). Asimismo, anima el blog El Águila de Zaratustra. Su impetuoso amor por la literatura combina muy bien con su juventud y la perspectiva de una prometedora carrera literaria.

No puedo exceptuar la presencia de Nequisa (seudónimo de Neptalí Quispe Sánchez), abogado de profesión que se maneja bien en la creación literaria. Su más reciente novela, Macarena y el zapatero, acaba de entrar en circulación, siempre dentro de la motivación social vivificada por su visión crítica de la realidad.

Antes de terminar, es justo resaltar el trabajo permanente de editoriales y entusiastas animadores literarios de la localidad como Manuel Rodríguez Gutiérrez, director de Cuervo Blanco Editores; Walter Portilla, al frente del importante sello Martínez Compañón, cuya calidad nada tiene que envidiar a las mejores editoriales de Lima; o de lo que hace la propia Municipalidad Provincial de Cajamarca que publica regularmente a escritores de la Región; de hecho, muchos títulos mencionados en este artículo traen el sello del Fondo Editorial de la Municipalidad Provincial de Cajamarca; asimismo, la reciente apertura editorial de la Universidad Privada Antonio Guillermo Urrelo (UPAGU) que hasta el momento ha publicado la obra de más de un escritor, y no necesariamente cajamarquino.

Huelga decir que Cajamarca es uno de los más importantes focos culturales del Perú, y su rica tradición literaria es el mejor sostén para que no perdamos de vista a esta ciudad que no solo brilla por su cantidad sino también por su calidad literaria. Los cajamarquinos se sienten orgullosos de lo que tienen, y conforme uno conoce la aptitud humana de sus escritores así como la alta sensibilidad de sus producciones, termina contagiándose de ese sentimiento. Estuve un año y medio en la ciudad de Cajamarca, pero su literatura se me ha quedado en el corazón y en el alma para toda la vida.

Lima, febrero de 2012

Fuente: http://www.librosperuanos.com/especial
(La fotografías pertenecen a nuestro archivo. Pisadiablo)

Víctor Hugo Alvítez, Walter Lingán, Ricardo Ayllón (editor y escritor visitante), Antonio Goicochea, Guillermo Torres (escritor y declamador cajamarquino), Jorge Medina y Elmer Rodas, con ocasión de Feria de libros y Encuentro de Escritores Sanmiguelinos, con ocasión de Bodas de Oro Colegio Nacional "San Miguel" (2 010)

Víctor Hugo Alvítez, Tito Pérez Quiroz, Ricardo Ayllón, Walter Lingán, Elmer Rodas, amigo Juan Rodríguez, Antonio Goicochea y Guillermo Torres; luego del acto cultural y presentación de obras literarias en Salón Consistorial de Municipalidad Provincial de San Miguel.
 
Escritor Tito Pérez Quiroz, en uso de la palabra.
 
 Escritores: Jorge Medina y Elmer Rodas

N.R. Ricardo Ayllón, destacado escritor y editor natural de Chimbote, ha visitado nuestra tierra de San Miguel con el suscrito hasta en tres oportunidades, proponiendo a la Municipalidad Provincial la edición antológica de todos los libros de poesía publicados en vida por el Poeta nacional sanmiguelino DEMETRIO QUIROZ MALCA, a petición del Prof. Antonio Goicochea Cruzado, este servidor con apoyo de la familia, la misma se encuentra diagramada y lista para impresión. Nuestro Alcalde ha hecho público el anuncio que será realidad esta obra; sin embargo, a la fecha no se han vuelto a pronunciar. ¿Será posible que una obra de tanta importancia para los sanmiguelinos siga postergando irremediablente? ¿Los sanmiguelinos tocaremos otras puertas o finalmente asumiremos dicha edición a través de una comisión? ¿No tenemos acaso derecho a protestar frente a estos olvidos? ¡Increible! Aprendamos la lección de la Municipalidad Provincial de Cajamarca u otros municipios pequeños que cuentan con fondos editoriales y regularmente están publicando libros de autores locales y de todo el Perú, además de promover la cultura en forma sostenida porque así manda también la Ley Orgánica de Municipalidades. Entonces les recordamos señores autoridades que "La Cultura es el primer factor del Desarrollo". Víctor Hugo Alvítez
Ricardo Ayllón, sorprendido de la belleza natural de San Miguel
Foto@rte Pisadiablo

Sunday, February 12, 2012

CONGA SERÍA FATAL / Peter Koening

CONGA SERÍA FATAL
 

Peter Koening*

 

El Panel Intergubernamental para el Cambio Climático, ganador del Premio Nobel de la Paz 2007, indica que el Perú es el tercer país a nivel mundial, afectado por el cambio climático, siendo la Sierra la región más vulnerable.
El agua es el bien más precioso que tenemos en nuestra tierra. Para hablar de Conga hay que poner la situación del agua en el Perú en su contexto y en el contexto de la economía peruana.

La Costa –la vertiente Pacífico– es un desierto, hoy ya rozando el estrés de agua. El estrés de agua es la situación en la cual la disponibilidad o carencia del recurso hídrico puede afectar negativamente la economía de un país.
La reserva total de agua en el Perú es de 20,000 a 25,000 metros cúbicos (m3) por persona por año renovable, una de las más altas en América Latina. Pero oculta una distribución dispareja enorme entre las vertientes Atlántica y Pacífica. Mientras que 97% de esta agua desemboca por la Selva al Atlántico; solo 3% sale por la Costa. Esto significa solo unos 1,500 m3 por persona por año renovable, límite del estrés hídrico.

Sin embargo, en la Costa vive un 60% de la población del Perú y la Costa produce dos tercios del PIB agrícola del país, cultivos para alimentar a los ciudadanos y para la exportación. Aunque la Costa es un desierto, es un desierto muy fértil si está regado. La Costa es la principal canasta de pan del Perú, pero ésta depende del agua.

No es una cuestión de agua u oro.
Conga, el proyecto de mina de oro, sería fatal para el ecosistema y fatal para el recurso hídrico que emane de este ecosistema y del país.
Conga es una cabecera de cuenca y un ecosistema fantástico que se formó durante millones de años y tiene un equilibrio hídrico perfecto, que consiste en unas 80 lagunas prístinas, incluidas las lagunas en disputa, Perol, Mala, Azul y Chica que estarían directamente afectadas por el proyecto Conga y un área de más de 100 ha de humedales y bofedales que reciben una precipitación anual promedio de unos 1,100 mm. Esta agua se infiltra por padrones geológicos, también creados durante millones de años, a acuíferos cientos de kilómetros abajo, alimentando ríos, riachuelos, manantiales y pozos. Las aguas de las cabeceras de las cuencas de Conga, Cerro Quilish y otros cercanos alimentan dos tercios de la población de la Región de Cajamarca con agua potable y riegan miles de hectáreas de agricultura, alimentando la población y produciendo cultivos para la exportación. Antes había todavía la cuenca de Yanacocha. Pero ya no existe. El proyecto de oro de Yanacocha lo ha destrozado.
De la misma manera se puede destrozar el ecosistema de Conga con su equilibrio hídrico de un día a otro con una intervención humana, como lo sería la implantación de una mina de oro. No hay solución técnica aceptable, ni el sistema de socavón, porque un ecosistema, o la naturaleza en general, incluido el ser humano, no se manejan con ciencia lineal –lo que la economía neoliberal trata de imponernos– sino se trata de vidas integrales que tienen su propia e imprevisible dinámicas. De todos modos, las consecuencias de una intervención humana sería desastrosa e irreversible.
El mejor ejemplo son los 20 años de operaciones de Yanacocha. En 1990 Yanacocha era una laguna prístina, igual como son las cuatro lagunas perjudicadas de Conga y destinadas a desaparecer. Hoy Yanacocha es un desierto y la laguna está seca. El verdor a su rededor se convirtió en un paisaje muerto en menos de 20 años. Las aguas utilizadas de esta laguna se han envenenado -y continúan envenenando a los campesinos, la fauna y flora- además del resto de la naturaleza que fue tan bella.
Es incomprensible de ver Yanacocha hoy y querer hacer lo mismo con Conga.
¿Es lo que el ciudadano peruano quiere? Creo que no. Pero es lo que unos pocos políticos e interesados quieren, y pretenden que no hay destrucción y que las aguas en estas lagunas no sirven para nada. Estas malversaciones y mentiras son destinadas para lavar los cerebros de la población.
No importa lo que diga el peritaje, el Gobierno ya dijo Conga va, sí o sí. El peritaje dirá lo que le digan que diga. El Primer Ministro habla de tres empresas internacionales que se ha elegido para esta evaluación del Estudio de Impacto Ambiental (EIA) hecho por Yanacocha. El peritaje ni siquiera es un EIA independiente, sino solo una evaluación de este tal llamado EIA hecho por el primer interesado, Newmont.
¿Porqué el Primer Ministro no divulga los nombres de las tres empresas? ¿Por qué no se dice cuál institución (bancaria internacional) las propuso? ¿Por qué los términos de referencia para este peritaje no se hacen públicos? ¿Y por qué no hay una consulta pública a través una comisión parlamentaria sobre los términos de referencia y la elección de la consultoría internacional como debería ser el caso en una democracia? El secretismo hace sospechar que los dados ya cayeron a favor de la mina.
Lo que es cierto es que ni en el EIA de Yanacocha, ni en el famoso informe del Minam que se perdió, hay una evaluación económica del agua, y probablemente no esté previsto ni en el peritaje. El agua que es tan escasa en la Costa, y arriesga de devenirlo aun más por el cambio climático, tiene que tener un valor económico muchísimo más alto que el oro. Porque agua es vida.
Yanacocha usa cuatro veces más agua que la ciudad de Cajamarca con sus 250,000 habitantes. Cajamarca tenía agua en abundancia en 1990. Hoy sufre de escasez hídrica, y recibe agua por promedio 2 horas al día, agua altamente contaminada, excediendo por factores de diez y más las normas de la Organización Mundial de la Salud (OMS), por acidez originada por metales pesados, como cianuro y mercurio. Estos análisis son disponibles. Las enfermedades y abortos prematuros, existen en abundancia y son testimonio de una conducción y manejo minero totalmente irresponsable. La expectativa de vida del minero trabajando en Yanacocha es de menos de 40 años. Es la misma corporación que explotaría Conga, la compañía norteamericana Newmont. El consumo promedio del cajamarquino es de 50 litros por persona por día, comparado con 150 litros en Lima.
¿Quieren los peruanos otra experiencia como Yanacocha?
Hay ‘expertos’ vinculados a Yanacocha que dicen que el agua de las lagunas no infiltra en los acuíferos porque hay capas de arcilla en las tierras debajo de las lagunas. No hay ninguna prueba científica sobre esta afirmación. Aunque fuese así, arcilla hay en todas las partes de la geología de las alturas. El agua encuentra siempre su camino para llegar a las napas freáticas –prueba es que existen.
Otros afiliados a Yanacocha dicen que la laguna Perol ya está contaminada y no sirve para uso humano. Esto no es cierto. Perol es una laguna prístina en el sentido que nunca ha sido tocada. Se dice cualquier barbaridad y sin fundamento para influenciar la opinión pública.

Aunque la laguna contenga minerales que hacen que el agua, directamente de la laguna, no sea apta para consumo humano y uso agrícola -lo que habría que comprobar- esta agua no está contaminada. Estas lagunas son prístinas, no tocadas, y los minerales son naturales que se acumulan en el agua, como es el caso de muchas lagunas naturales, sobre todo lagunas en las alturas y en aéreas minerales. No es contaminación. Una contaminación consistiría de organismos ajenos viniendo de fuera a ensuciar el agua.

Esta agua en sí no está destinada, ni pensada para el consumo o uso directo, sino para que se infiltre en un proceso natural por la tierra alimentando los acuíferos de abajo, purificándose en su trayecto, apareciendo purificada en riachuelos, manantiales, en pozos, para consumo humano y para riego. Una vez contaminada y envenenada arriba en la cabecera de cuenca, los usuarios de abajo ya no tienen agua limpia.

Por esta misma razón la Ley de Aguas, antes de su modificación nefasta entre sus dos votaciones, prohibió la implantación de cualquier complejo industrial o minero en las cabeceras de cuencas. Para la segunda votación se invalidó esta cláusula.

El ex ministro del Ambiente, Sr. Brack, dijo recién que hay cientos de minas en el Perú y que 98% de la minería del Perú está implantada en cabeceras de cuencas, que la economía del Perú depende de la minería.
Está bien. La mayoría de países en América Latina tienen en sus leyes o reglamentos de agua una interdicción de implantar industrias o minería en cabeceras de cuenca, por la simple razón de proteger la ecología, hidrología y por las consecuencias de contaminación abajo. Se debería hacer una nueva ley o retomar el texto original del proyecto de Ley de Aguas, y que este se aplique para el futuro. A la minería existente se debería aplicar estrictas leyes ambientales para reducir la contaminación lo más posible con sanciones duras para los infractores.
La minería en los Andes proviene del virreinato español. Hace 500 años descubrieron que la riqueza está en los altos andinos. Hasta hoy día se está explotando este recurso no renovable bajo condiciones socioambientales lamentables, prácticamente esclavizando los campesinos trabajadores, sin ningún cambio en medio milenio.
La minería explota un recurso natural no renovable. Este recurso se agota dentro de un cierto tiempo y deja un terreno desértico y vacío. El oro de Conga se estima ser agotado en 17 a 19 años. ¿Y después qué? ¿La población de campesinos convertido en mineros que hará de sus vidas? Sus tierras estarán destrozadas y contaminadas, lo que quede de agua estará altamente envenenada, ni apta para el riego.
Hoy, el producto de la minería está exportado como materia prima, mientras que se pudiera aplicar maneras de explotación más limpias y –al mismo tiempo– añadir un valor agregado en un proceso de manufacturación dentro del Perú, lo que sería a la vez una protección del medio ambiente y una diversificación industrial que crea empleo y redistribución de los ingresos. Así, se pudiera poco a poco reducir la pobreza aún aberrante, llegando a un 80% en la Región de Cajamarca. Recordamos que la reducción de pobreza es uno de los objetivos principales del actual gobierno.
Esto se puede hacer en asociación con empresas internacionales que traen la tecnología, siempre que el Estado peruano se queda con la mayoría de las acciones.
La versión oficial para favorecer el proyecto Conga es que se necesitan los ingresos para financiar los importantes y tan necesitados programas sociales previstos en la Hoja de Ruta, o el Plan de Gobierno. Este argumento no vale por varias razones.
La mina Conga sería operacional en el mejor de los casos solo en dos o tres años. Los ingresos entrarían a la tesorería del Perú solo varios años después. En todo caso después del Gobierno actual. Hay otras alternativas mucho más rápidas y más limpias –sin ningún daño al medio ambiente– y protegiendo el recurso hídrico tan necesitado en la Costa del Perú.
La agricultura y ganadería, especialmente en Cajamarca aún tiene un gran potencial para explotar. El sector agropecuario tiene un potencial de redistribución de ingresos muchísima más fuerte que la minería. Pero se necesita agua, agua que aún hay. La Costa peruana tiene actualmente alrededor de 1`200,000 ha de terreno preparado para la irrigación, pero cultiva por año solo unas 700,000 ha a 800,000 ha de los caudales de los ríos que bajan de los Andes. Conservando el agua y dando el riego una aplicación más racional y tecnificada, se pudiera aumentar la producción agrícola en la Costa por 50%, lo que sería una economía más limpia con productos renovables y con un real potencial de reducir la pobreza.
Según El Comercio hay una evasión tributaria de 72%. En otras palabras, hoy la recaudación tributaria es solo 15% del PIB (Chile 25%; Unión Europea cerca de 35%). Con una reforma tributaria y aplicando los códigos tributarios por ley y sanciones, el Gobierno actual pudiera aumentar la recaudación de uno a dos puntos por año, así llegando a una tasa de 22% ó 23% en 5 años, lo que pudiera resultar en un promedio anual de US$ 4 a 6 mil millones de ingresos adicionales, más de lo que contribuirían a la tesorería del país Conga, Yanacocha y toda la minería de oro junta.
Se sabe que la mayoría de contratos mineros, incluido y sobre todo Yanacocha, fueron negociados de manera ilegal por el régimen de Fujimori-Montesinos, lo que según leyes internacionales da plena legitimidad a renegociarlos. Hay estudios de abogados internacionales en los EE UU que están especializados en litigaciones contractuales y que están actualmente trabajando en países como Ecuador, Paraguay, Bolivia, Venezuela. ¿Por qué no en el Perú?
¿Por qué no hacer lo que Chile hace con el cobre, declararlo el pan de Chile? Hasta hoy día, y a pesar de Pinochet, las minas más grandes, Codelco y Anaconda, están en manos del Estado. ¿Porque no declarar el oro el pan del Perú?
De todas maneras hay varias alternativas limpias y muy viables al proyecto Conga para recaudar los fondos necesarios para realizar los programas sociales tan necesitados. Conga no se debe hacer.
El agua es vida. La vida vale más que el oro.

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Peter Koenig es economista y especialista en recursos hídricos. Trabajó en el Banco Mundial durante 30 años, alrededor del mundo, una gran parte en el Perú y en otros países de América Latina en el ámbito de recursos hídricos y medio ambiente.

http://servindi.org/actualidad/58398

Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y que lo hace. Me gusta la gente  con capacidad para medir las consecuencias de sus acciones, la gente que no deja las soluciones al azar.  Me gusta la gente justa con su gente y consigo misma, pero que no pierda de vista que somos humanos y nos podemos equivocar.  Me gusta la gente que piensa que el trabajo en equipo entre amigos, produce más que los caóticos esfuerzos individuales. Me gusta la gente que sabe la importancia de la alegría. Me gusta la gente sincera y franca, capaz de oponerse con argumentos serenos y razonables a las decisiones de un jefe. Me gusta la gente de criterio, la que no traga entero, la que no se avergüenza de reconocer que no sabe algo o que se equivocó. Me gusta la gente que, al aceptar sus errores, se esfuerza genuinamente por no volver a cometerlos. Me gusta la gente capaz de criticarme constructivamente y de frente, a éstos les llamo mis amigos. Me gusta la gente fiel  y persistente, que no desfallece cuando de alcanzar objetivos e ideas se trata. Con gente como ésa, me comprometo a lo que sea, ya que con haber tenido esa gente a mi lado me doy por bien retribuido. MARIO BENEDETTI - URUGUAY

Thursday, February 09, 2012

Sra. LUZ BARBARITA MENDOZA HERNANDEZ "Tesoro Humano Viviente de la Nación", recibió nuevo premio

Artesana Sanmiguelina Sra. LUZ BARBARITA MENDOZA HERNANDEZ "Tesoro Humano Viviente de la Nación", recibió nuevo premio que engrandece el arte textil y honra a nuestro pueblo de San Miguel. ¡FELICITACIONES POR HACERNOS SENTIR TAN FELICES  Y ORGULLOSOS! Recuérdese que nuestra distinguida representante cuenta con otros premios similares.

III CONCURSO PREMIO NACIONAL
"TESOROS HUMANOS VIVIENTES DE LA NACION 2011"
 

Después de de haber recibido 50 obras de 30 artistas reconocidos de diferentes Departamentos de nuestro país, y hacerlas expuesto por dos semanas, el Banco de la Nación, la Fundación Cultural del Banco de la Nación y el Instituto de Desarrollo del Sector Informal - IDESI, organizadores del III concurso, Premio Nacional "Tesoros Humanos Vivientes de la Nación, COMUNICAN, que el Jurado Calificador, después de realizar la evaluación y calificación correspondiente Promulgaron Ganadores del Concurso, Premio Nacional: "Tesoros Humanos Vivientes de la Nación 2011" a los siguientes artistas populares:

Nombre del Artesano
Línea
Departamento
Sra. Delia María Poma de Núñez
Mates Burilados
Junín
Mamerto Sánchez Cárdenas
Cerámica
Ayacucho
Luz Barbarita Mendoza Hernández
Textil
Cajamarca

 
Se extiende el agradecimiento a todos los participantes en este Concurso 2011.

Lima, 14 de diciembre de 2011

Los organizadores:

Claudio Sarmiento Molina

Gerente de la FCBN

Miguel Cameo Cameo
Director de IDESI

Monday, February 06, 2012

ÁNCASH, LA COCINA TRADICIONAL / Víctor Hugo Alvítez


Víctor Hugo Alvítez Moncada

ÁNCASH, LA COCINA TRADICIONAL:
Recónditos hervores y sabores de Marcela Olivas Weston


I

Áncash, territorio de belleza y riqueza infinita admirado por propios y extraños, desde la más alta cumbre nevada hasta recostar el astro rey en lecho de criptógamas o mar índigo de profundidades imperecederas, paraíso donde reina la luz, esperanza y banderas de paz. Aquí, la mano del Hacedor detuvo a tallar con especial esmero y dedicación, sembrando mieses en surcos de pisos ecológicos, pródigas semillas, bondad; a plenitud de su creación para que el hombre goce pletóricamente su libertad cual cóndor o gaviota en vuelo, pez o lobo de mar a sus anchas; descubriendo en cada grano, en cada fruto, en cada hierba o raíz, la esencia misma de suculenta vida, hecha manjar, menú, delicia, fiesta familiar o patronal, gracias al buen gusto del saber comer fusionando tradición, productos nativos y sabores que perennizan larga y legítima herencia gastronómica ancestral.

En Áncash siguen hirviendo nuestras ollas de barro expandiendo aromas todos los aires y provocando distantes entornos; entre tanto, ruido de batanes repican celebrando el acontecer de reconfortantes alboradas y felices existencias.

En octubre último apareció el libro ÁNCASH, LA COCINA TRADICIONAL, cuya autora es la distinguida arqueóloga e investigadora Marcela Olivas Weston, directora del Museo Nacional Chavín en nuestra floreciente región. Valiosa obra del Fondo Editorial y Facultad de Ciencias de la Comunicación, Turismo y Psicología -  Universidad San Martín de Porres. En gran formato, fino papel couché mate íntegramente ilustrado a full color con excelentes fotografías; 220 páginas de sabrosa información cultural y gastronómica para exigentes expertos en la vida cotidiana del hombre ancashino desde sus orígenes a la actualidad y, especialmente expectantes paladares que saciarán aludidas exigencias en vastas recetas de hereditario conocimiento recogido en pueblos y recodos, ferias y mercados, restaurantes y amistades, de costa, sierra y zona trasandina de esta gran Región.

El libro o enciclopedia lleva palabras de  presentación del entusiasta maestro Luis Repetto Málaga desde el Ministerio de Cultura del Perú, continúa alentadora introducción de su autora, con amplio resumen dedicado a la historia regional: superficie, ubicación, climas y variada ecología: “Áncash tiene seis de los ocho pisos altitudinales del país, con tipos climáticos diferentes: desde el árido semicálido costeño hasta el gélido de los nevados. Aquí puede haber, simultáneamente, un caluroso sol en Samanco, Chimbote, Huarmey o Casma, y furiosos chubascos, nevadas o aludes de nieve en cualquiera de las cumbres de la cordillera Blanca. El departamento asimismo posee 26 de   los 34 climas existentes en el mundo, sin contar los microclimas de los pequeños valles interandinos… Ostenta además una reserva ecológica diversa, con 84 de los 101  ecosistemas existentes en el mundo. Hay especies de gran valor genérico como la oca, la papa y el chocho (tarwi); distintas especies de árboles: huarango y algarrobo en la costa; molle, tara, capulí, queñual y quishuar en la sierra. Excepcional es la puya Raimondi, enorme bromeliácea de la puna con una abundante y fugaz inflorescencia, única en el planeta, y la preciosa orquídea Wakanku”,  Concluye en: “Nuestras riquezas”, de incomparables ventajas comparativas para la diversidad de productos; la anchoveta, conchas de abanico y otras que debemos proteger y cuidar para la alimentación ante sobreexplotación de harina y aceite de pescado; recursos hidro energéticos como Cañón del Pato que genera energía al norte del país, gracias al visionario ancashino de Aija  ‘Sabio que hizo la luz’ Santiago Antúnez de Mayolo; reservas de oro, hierro, zinc, cobre, plomo, carbón, etc.; y, grandes atractivos turísticos: Parque Nacional Huascarán, lagunas Llanganuco, Parón; sitios arqueológicos, históricos, playas, etc.

En capítulo “Alimentación prehispánica”, ‘Los estudios arqueológicos realizados en la zona han revelado ocupaciones prehispánicas en todos sus ecosistemas, tanto en el litoral del Pacífico como en el Callejón de Huailas y en la región de los Conchudos, evidenciando la muy antigua presencia del hombre y su evolución cultural a través del tiempo’. Trasladándonos hasta la “Cocina regional”: ‘En los seres humanos la necesidad de comer se encuentra con el placer de saborear los platos que conforman las tradiciones gastronómicas de cada pueblo, su cultura alimentaria. En este sentido, la gastronomía es uno de los elementos identitarios de mayor trascendencia. Pero para entender el mundo de la cocina y del comer no son suficientes los recetarios. Es necesario tomar en cuenta un sinnúmero de factores que se encuentran interrelacionados y que de una u otra manera intervienen en la formación de una identidad alimentaria’. Tema tratado ampliamente además ‘De lo urbano a lo rural’ y ‘El calendario agropecuario’, aparte cobra mucha importancia la llegada de la cerámica.
 

“La Cocina costeña” expone la tradición culinaria de las provincias de Casma, Huarmey y Del Santa. “Chimbote es una olla enorme donde se ha echado de todo. Una de esas parihuelas que preparan los pescadores, y está hirviendo y no se sabe que va a salir ni que sabor va a tener”, recordando a José María Arguedas en el Centenario de su Nacimiento. ‘La riqueza gastronómica de estas tres provincias tiene su origen en la larga tradición de mariscadores y pescadores del litoral junto a los agricultores de los valles, además de los aportes de los migrantes de las provincias serranas de Áncash y de otros lugares del país. Sus cocineros aprovechan esa riqueza para preparar ahogados, jaleas, jugosos, picantes, sudados, sopas, chilcanos, chupes, cebiches, escabeches, guisos o chicharrones, que definen la espléndida cocina del litoral ancashino’.

En “Cocina del Callejón de Huailas” nos atrapan olores y sabores humeantes de Recuay, Huarás, Carhuás, Yungay y Carás, y su larga tradición de reconocidos y apetitosos  potajes; junto a pueblos del sur o zona de Vertientes con las provincias de Aija, Bolognesi y Ocros de peculiares platos y recetas habituales: picantes de papas con cuy, lawas, shajhuis. cashquis, locros, mazamorras, pucheros, pachamancas, mote, choclos sancochados, etc. Más 120 variedades nativas de papas, 45 de oca, 26 de maíz, 20 de olluco, 18 de frejoles, 15 de mashuas, entre otras, solamente en Vicos, a decir de investigadora Karina Costilla.
 

“La cocina de los Conchucos” en zona trasandina comprende: Antonio Raimondi, Asunción, Carlos Fermín Fitzcarrald, Corongo, Huari, Mariscal Luzuriaga, Pallasca, Pomabamba y Sihuas; donde perduran el sabor de la tierra y variedad de productos agrarios y culinarios: Estofado de gallina, cuy con alverjitas, jamón en salsa, chicharrones con llushtu de trigo, pucheros, habas shinti, choclo con queso, picante de cuy y chicha enterrada, chucán, ensalada de tarwi, upas, etc.

“La cocina y la migración” nos acerca a la fusión de sabores que han hecho quienes se han trasladado de una provincia a otra, más aporte de personas migrantes afincadas en el territorio. No olvidemos las tradicionales ‘Encomiendas’  antigua costumbre de enviar a familiares y amigos diversos productos para que el sabor de la morada perdure y deje de extrañarse en lejanos y distantes lares y abundantes predios de nostalgia.

“La conservación y transformación de alimentos”, Áncash expone viejo historial, perduran carne en ‘charqui’ o cecina, jamón, papa nativa, tocosh, papa seca, maíz, oca, trigo.

“De dulces, raspadillas, helados y otras delicias”. Se aprovecha hielo de sus nevados para famosos raspadillas y helados. ‘Gracias al empeño de muchas ancashinas, todavía en estos tiempos modernos  sentir esos aromas y degustar las delicadas preparaciones, cuyos principales ingredientes son el amor y la paciencia’: ‘Cuarteada’ de Carás Dulzura, compuesta de jalea de membrillo, sidra y manjar blanco; alfajores de Moro, humitas, chapanas; dulces de ciruela, camote, mango, melocotón, oca, durazno, higo, sandía, saúco, alfeñiques, turrón de kiwicha; mazamorras o apis de calabaza, trigo, tocosh, quinua, ocas asoleadas, etc., dulces y postres de gran calidad de acuerdo a productos de cada zona.

“De ferias y mercados” donde se exponen, venden, intercambian productos agropecuarios, animales; comidas, canastas, cerámica y demás expresiones del quehacer culinario: trueques, pesos y medidas tradicionales,  ofertas, reencuentros; recetas.

“De ollas, batanes y otros utensilios”. ‘La relación mujer-fogón-comida, mantiene y define el espacio de la cocina ancashina. Las mujeres son quienes encienden el fogón, transformando los productos en comidas para mantener la vida’. Infaltables ollas de barro, cucharas de palo, mates, leña. peroles, callanas, chungos y batanes, subsisten cocinas andinas.

“De ajíes y condimentos”. Que sería sin ellos y sus agridulces y picantes sabores para dar mayor sabor a nuestras comidas: ‘Los ajíes y rocotos molidos o picados con hierbas se convierten en salsas muy agradables para acompañar las comidas, como la salsa de ají amarillo molido con huacatay, la de rocoto con cebollita china y la preparada con cebolla colorada, rocoto, sal y limón’, luego asentarlas con chicha madura de jora de Huarmey, Huarás u otros pueblos; alhoja de Pallasca o chicha de maní o molle.

También intervienen “Nuestras hierbas aromáticas”: menta, muña, orégano, chincho, huacatay, rocoto, llantén, culantro, anís, perejil, romero, achira, borraja, etc.

“De hornos y panes”, antigua tradición de hornos artesanales y fiesta del pan en múltiples formas y variedades para toda ocasión. ‘Es costumbre en todos los hornos de los pueblos colocar un pañuelo blanco en la puerta, señal de que allí hay pan. Los más populares de Áncash  son, como ya se ha dicho, el ‘pan de piso’.

“Las comidas festivas” incorpora un interesante ‘Calendario festivo’

“De chichas y aguardientes” además de las citadas, el afamado y añejo ‘Pisco de Moro’.

II

De aquí en adelante, aparece lo que muchos esperaban ansiosos, lo más suculento y sustancial del libro, “Nuestras recetas” las que se han establecido para un mejor entendimiento y paso a paso según va abriéndose el apetito, de la siguiente manera: ‘Guarniciones y acompañamientos’, ‘Entradas, sopas, caldos y lawas’ y ‘Platos fuertes’. Selección de nutricias recetas adornadas o ilustradas con los propios platos. Es hora de amarrarse mantel al cuello, asegurarse estar bien sentado, coger los cubiertos si son necesarios y pasar la saliva una y otra vez, así como van pasando las páginas de esta maravillosa obra bibliográfica ancashina,  primera y única de su género:

“Guarniciones y acompañamientos” aparece en primer lugar ‘La cancha’ milenario alimento andino, ‘Shinti de habas’, ‘Pelado de maíz o trigo’, el ‘Kaspa’, el ‘Sanco de harina de trigo o cebada tostada’, el ‘Papa – pichu o ajiaco de papas’, la ‘Parpa’, el ‘Uchu – rupa’, etc.

“Entradas”: ‘Atupa picante’, ‘Upa picante’,  ‘Causa de Vinzos’, ‘Causa de pescado’, ‘Cebiche de pescado’, ‘Cebiche de chanque’, ‘Cebiche de yuyo’, ‘Cebiche mixto, pescado y mariscos’, ‘Cebiche de lenguas o barquillo’, ‘Cebiche de muy muy’, ‘Cebiche de trucha’, ‘Cebiche de pato al estilo de Casma’, ‘Cebiche de pato al estilo de Huarmey’. ‘Chicharrones con mote’, ‘Ensalada de chocho – tarwi’, ‘Ensalada mixta de chocho y cushuro’. ‘Jamón ahumado’, ‘Tamales al estilo de Corongo’, ‘Tamales al estilo de Huarás’, ‘Tamales al estilo de San Marcos’. ‘Cachisado de leche o chuchara’, ‘Tanta uma o picante de pan’; correspondientes a las provincias de Huari, Asunción, Santa, Huarmey, Chimbote, Huarás, Casma, Corongo, Bolognesi.

“Sopas, caldos y lawas”: ‘Caldo de carnero’, ‘Caldo estofado’, ‘Caldo de gallina-wallpa cashqui’, ‘Caldo de mondongo’, ‘Chupe – Soltero’, ‘Cashayurtu’, ‘Chapla con cáscara’, ‘Chapla’, ‘Chicha en caldo-chichencaldo’, ‘Chupe de calabaza tierna’, ‘Lawa de pescado’, ‘Mondongo arrebozado’, ‘Parihuela’, ‘Shaqwis de habas’, ‘Lawita’. ‘Puchero’, ‘Puchero con jamón’, ‘Sopa de albóndigas’. ‘Sopa de mote con pellejo de cerdo’, ‘Sopa de papa seca de los Conchucos’, ‘Sopa llunca-llunca chupi’. Sopas y caldos con hierbas: ‘Papa cashqui’, ‘Chupe verde’, Santo Caldo’, Sopa de hierbas-Washga gora’, que se consumen en las provincias de Huarás, Carás, San Luis-Carlos Fermín Fitzcarrald, San Marcos-Huari, Corongo, Cabana-Pallasca, Piscobamba-Mariscal Luzuriaga, Huarmey, Chimbote, Carás, Carhuás,

“Platos fuertes”: ‘Jugoso de pescado’, ‘Escabeche de pescado’, Charkican de pescado salado’. ‘Pejesapo arrebozado’, ‘Estofado de may – may’, ‘Ahogado de siños al estilo de Huarmey’. ‘Ajiaco de charqui’, ‘Alverja Carchi con chancho’. ‘Cuchicanca – chancho asado’, ‘Adobo de chancho’, ‘Lechón al horno’, ‘Estofado de gallina’, ‘Estofado de cabrito’, ‘Huari guiso o gato al horno’, ‘Mechado’, ‘Lino picante’, ‘Garabamba’, ‘Kima muti-tres motes’. ‘Pepián de pavita al estilo de Casma’, ‘Pepián de trigo-Sango de takapi’. Pachamancas: ‘Pachamanca al estilo de los Conchucos’, ‘Pachamanca a la olla’, ‘Picante de caigua serrana’, ‘Picante de chocho-tarwi’, ‘Picante de cushuro o llullucha’, ‘Picante de chuita’, ‘Picante de habas peladas’, ‘Picante de quinua’, ‘Picante de mondongo’, ‘Picante de colis-col’, ‘Picante de calabaza tierna’, ’Picante de trigo pelado’; ‘Picante de mariscos de Chimbote’, ‘Picante de olluco’, ‘Picante de arvejas’; ‘Picante de pulpo’, ‘Picante de flor de nabus-nabo’, ‘Picante de yuyo’, ‘Río sucio’, ‘Seco de carnero’, ‘Sangrecita’, ‘Sudado de cangrejos’, ‘Shurumpo’. El cuy: ‘Cuy cancado-cuy asado’, ‘Locro de cuy al estilo de Bolognesi’, ‘Cazuelado de cuy’, ‘Picante de cuy con ají amarillo’, ‘Cuy en salsa de rocoto verde’, ‘Sopa de cuy o jacka cashqui’; pertenecientes a las provincias: Santa-Chimbote, Huarmey, Huari, Huarás, Mariscal Luzuriaga, Antonio Raimondi, Chacas-Asunción, Ocros, Sihuas, Aija, Casma, Carhuás, Pomabamba, Recuay, Yungay,

El libro finaliza con glosario general de términos empleados como ingredientes, productos, etc. más glosario quechua ancashino-español o palabras relacionadas con la gastronomía de nuestra región.

Una gran entrega para Áncash y el Perú. El presente libro guarda la memoria colectiva o conocimientos y técnicas de nuestros antepasados quienes de generación en generación fueron enseñando los secretos y transmitiendo combinaciones de productos nativos deviniendo en agradables sabores     que continúan alimentando y alegrando la vida.. Asimismo, significativo aporte de su dilecta autora Marcela Olivas, identificada plenamente con cada región donde le ha tocada desempeñar labores de arqueóloga e investigadora de sazonados frutos de últimos años consagrados a dulces y sabores regionales,  como los que anteceden su fecunda, exitosa e inagotable travesía: Dulces tradicionales de Áncash, 2010; La cocina tradicional de Cajamarca, 2009; Fiestas populares de Cajamarca, 2007; Dulces y licores de Cajamarca, 2004; Arte popular de Cajamarca, 2003; entre otros sobre arqueología e historia. El libro, concursa como favorito al Mejor Libro de Cocina Local, junto a los escritos por Sara Beatriz, están nominados “El gran libro del postre peruano” de Sandra Plevisani, para Mejor Libro de Cocina Latinoamericana; “La cocina mágica asháninca” de Pablo Macera y Enrique Casanto, en la categoría Mejor Libro Ilustrado.

Los ancashinos, sentados a la mesa, el poyo del camino o junto a la era en medio de la chacra, dentro de algarabía familiar y luego de saciar exquisitos apetitos con mejores manjares de nuestra tierra, diremos ‘Gracias Apus y Mama Pacha’ por conservar, cuidar y otorgarnos tanta delicia y riqueza natural, ‘Dios solo pague Marcela’ por ofrecer fresca la memoria colectiva de nuestros ancestros en ollas tiznadas de mil recuerdos al fogón inmortal de cálidos saberes. Por todo ello, permítannos asentar con unas cuantas chichas maduras, cantar y llanquear fuertemente nuestros huainos y chuscadas, acompañados del trueno, brisa del río, murmurar del mar, canto de zorzales y gaviotas; continuidad de vida, batallar de batanes, incendio de fogones, pruebas constantes, complacencia, emoción, sabor, identidad, esperanza.

Chimbote, febrero 2 012
pisadiablo100@hotmail.com